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La columna d'en Miquel Àngel Soria


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FRANCO MORIA MATANT

dijous, de setembre 24, 2020

Amb la mort de Luis Eduardo Aute, el passat abril en plena crisi del coronavirus, va sonar d’una forma més persistent la seva cançó Al alba. És aquesta una cançó que sona, de forma intermitent sempre al llarg de l’any, però sobretot quan s’atansa el 27 de setembre. Aquests dies una coincidència la va convertir en un cant de lluita contra els darrers afusellaments del franquisme. Aute l’ havia cedit a la seva amiga Rosa León, que la va estrenar l’any 1975.

El dia 27 de setembre d’aquell any, dos mesos abans de mal morir al llit el dictador, eren assassinats amb una violència extrema, els membres del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico)  José Humberto Baena, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz i els d’ETA (Eguna Ta Askatasna) Ángel Otaegui i Juan Paredes “Txiki”.




 

L’únic paisà que va assistir als afusellaments, el capellà d’Hoyo de Manzanares, va explicar: “Además de los policías y guardia civiles que participaron en los piquetes, había otros que  llegaron en autobuses para jalear las ejecuciones. Muchos estaban borrachos. Cuando fui a dar la extemaunción a uno de los fusilados, aún respiraba. Se acercó el teniente que mandaba el pelotón y le dio el tiro de gracia, sin darme tiempo a separarme del cuerpo caído. La sangre me salpicó.”

 

Aquells moments van tenir un espectador/protagonista de primera fila, el magistrat Joaquín Navarro Estevan, aleshores jutge a Tolosa. Ho explica al llibre editat per Kale Gorria a França Fulgor de libertad. El Estado contra Euskal Herria.

 

“Eran tiempos de enorme tensión. Las continuas jornadas de lucha  por la liberación de los presos políticos ─que habían tenido su màxima expresión a partir de diciembre de 1974─ se veían acompañadas por la respuesta política y popular a la tremenda represión desatada en el País Vasco tras la declaración del estado de excepción de 26 de abril de 1975. (...) A mediados de julio se organizaron importantes manifestaciones contra las penas de muerte pedidad para Garmendia, Otaegi, Wilson, Txiki, Egia y cinco militantes del FRAP... (...) Pero las más gigantescas fueron a primeros de septiembre, después de conocerse el fallo del Consejo de Guerra condenando a muerte a los acusados. Provocaron la detención de un centenar de ciudadanos y la tortura de muchos de ellos. Mandaba a la sazón la guardia civil de Tolosa el capitán Muñecas, distinguido golpista del 23-F y, desde mucho antes, represor muy cualificado. (...)”

Comencen a arribar els detinguts al jutjat i, d’acord amb el secretari, decideix:

“...Los que viniesen acusados de manifestación o propaganda ilegal o asociación ilícita, a la calle. Si alguno había acusado de cosas distintas o más graves, que me consultase.

Así empezamos. Los detenidos pertenecían a organizaciones de todo tipo, básicamente nacionalistas,pero también había comunistas, socialistas y sindicalistas. E independientes. Cuando los primeros salieron en libertad, se oyó una explosión de júbilo en la plaza. Aquello me hizo temer por la reacción de los guardias de la puerta. Le dije a Mugueta que tanto él como yo les pidiésemos a los que declararan que esperasen a salir hasta que se reuniesen diez. Pero fue peor, porque la reacción alcanzaba cotas mayores...”

 

Narració d’uns fets viscuts directament en una societat trasbalsada. Segueix:

“La  normativa aplicada fue la “ley antiterrorista” que el Gobierno de Arias Navarro aprobó en agosto de 1975 para que fuese aplicada a los hechos de que se acusaba a los condenados, que ya lo estaban antes del juicio. Al siguiente mes, días antes del 17 de septiembre, el entonces director general de Prensa ─el magistrado de Orden Público Federico Mariscal de Gante, padre de la ex ministra del mismo apellido llamada Margarita─ prohibió que se difundiese cualquier noticia sobre el inmediato fusilamiento de aquellos “terroristas”. Más que nunca, un asesinato furtivo y clandestino que se perpetró contra la tapia de un cuartel. Recordé aquel 27 de septiembre del 75 los conocidos versos de Nicolás Guillén:

 

Van a fusilar

A un hombre que tiene los brazos atados.

Hay cuatro soldados

Para disparar,

Son cuatro soldados

Callados

Que están amarrados

Lo mismo que el hombre amarrado

Que van a matar.”

 

Després, quan arriba cada 27 de setembre, ja fa 45 anys, la nostra memòria es dispara i, sense adonar-nos, cantem cada cop més fort:

 

“Si te dijera amor mío

que temo la madrugada

 


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CENTENARI DE MARIO BENEDETTI

dijous, de setembre 10, 2020

Uruguai està de moda i no em refereixo a la marxa enrera de la seva política. La quinzena passada recordava Eduardo Galeano; aquesta coincideix amb el Centenari de Mario Benedetti (el dia 14), al que tindrem temps de recordar durant l’any. L’obra de Benedetti és tal, i la seva vida tan intensa, que tindré material suficient per a fer-ho.




Avui tornaré a utilitzar un petit llibre del nostre poeta ─del que penso que ja he parlat en altres ocasions─ que és ideal per a commemorar el seu Centenari. Editat a Montevideo per Editorial Arca ara fa 51 anys, és una petita joia: Cuaderno cubano.

Conté poemes, assajos, entrevistes,... i caricatures de David i Mariano.

(Escric mentre escolto la generosa harmònica de l’argentí Franco Luciani. Insuperable companyia).

Entre els poemes que publica al llibret, destaca el Consternados, rabiosos dedicat a Che, però és tan conegut que em decideixo per un altre: Señas del Che.

 

Todo campo

el nuestro

 

por ejemplo está verde

verde dispuesto verde

los surcos y los surcos

las nubes con sus gordas

pantorrillas de lluvia

 

está también el otro

campo de pronto abismo

recién nacidos muertos

sin haberse atrevido

a estrenar sus pavores

 

está el amor de siempre

el corazón del tacto

la noche de la piel

los poros y los poros

y la gloria y el beso

 

está la llamarada

la hoguera de la piel

el cuerpo brasa infame

el hombre que no sabe

por qué lo incendia el hombre

 

verde dispuesto verde

campo de pronto abismo

los surcos y los surcos

las nubes con sus gordas

pantorrillas de lluvia

recién nacidos muertos

sin haberse atrevido

a estrenar sus pavores

está el amor de siempre

está la llamarada

el corazón del tacto

la hoguera de la piel

la noche de la piel

el cuerpo brasa infame

los poros y los poros

y el hombre que no sabe

y la gloria y el beso

por qué lo incendia el hombre

 

desde un sitio cualquiera

montaña

o selva

o sótano

hay alguien que hace señas

agitando su vida

 

todo campo

es el nuestro.




 

En l’època que Benedetti escriu aquest llibre treballava a Casa de las Américas i col·laborava amb el setmanari uruguaià Marcha, que havia fundat Carlos Quijano, per això no ha d’estranyar-nos que gran part dels assajos o entrevistes estiguin publicats prèviament allà.

Destaco, a  l’entrevista Una hora con Roque Dalton:

MB.─ Por los fragments que conozco de tu libro ─es refereix a La taberna y otros poemas, Premi Casa de las Américas 1969─, y por lo que ahora me cuentas, veo que podría ser considerado como poesía comprometida. Ahora bien, ¿qué sentido le das al compromiso?

RD.─ Me parece que para nosotros latinoamericanos ha llegado el momento de estructurar lo mejor posible el problema del compromiso. En mi caso particular, considero que todo lo que escribo está comprometido con una manera de ver la litaratura y la vida a partir de nuestra más importante labor como hombres: la lucha por la liberación de nuestros pueblos. Sin embargo, no debemos dejar que este concepto se convierta en algo abstracto. Yo creo que está ligado con una vía concreta de la revolución, y que esa vía es la lucha armada.(...)

 

 

Aquestes sensacions queden recollides al poema

                

Buenas noticias

 

Llegan de atrás

pero no importa

son nuevas en verdad alentadoras

 

marx se sabía su shakespeare de memoria

y el ché sentía latir

precisamente en marx

igual palpitación que en baudelaire

 

qué suerte que esos dos tremendos tipos

capaces de instalar sus desafíos completos

 para siempre en nuestras hemotecas

hayan tenido ganas

y hayan tenido tiempo

de apuntalar su cólera

infinitesimal y gigantesca

con esa cuña de alma

ese rumor tan verosímil esa

fràgil e inexpugnable

barricada.

                      

Sensacions que es completen amb les impressions que recull Jorge Onetti per a Marcha (març del 69):

“Buena parte del personal de la Casa de las Américas, donde estuve trabajando, participó durante casi dos meses en tareas agrícolas. Yo también fui. Por supuesto, nadie me obligó ni me hizo la menor presión. La presión era en todo caso para que no fuera, para que me quedara en La Habana cumpliendo mi trabajo de organización y dirección en el Centro de investigaciones Literarias. Pero era una experiencia que yo quería vivir, entre otras cosas porque nunca, en mis cuarenta y ocho años, había trabajado en el campo. Ahora puedo decir que es un trabajo particularmente duro (aunque en otro sentido provoque una saludable distensión ).

Además, puedo entender mejor por qué cuesta tanto llevar la cultura al campo. Yo llevé conmigo unos cuantos libros para leer por las noches; pero la verdad es que después de ocho o nueve horas de trabajar la tierra, uno no tiene el menor deseo de ponerse a leer. A la noche, el trabajo intelectual más intenso que realizaba, era jugar al dominó con los compañeros de faena.”

 

Seguirem de celebració durant tot l’any.


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Sobre l'autor

Miquel Àngel Sòria

Miquel Àngel Sòria és professor i va ser alcalde de Martorelles. Veure el perfil


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