realitat

MIGUEL LABORDETA, un tiernísimo león de la injusticia


La fama del cantautor ha eclipsat la vida i l’obra del seu germà, mort prematurament, als 48 anys, ara fa exactament mig segle (1.08.1969)
En alguna ocasió he recordat la seva tertúlia al cafè Nike, del carrer Requeté Aragonés de Saragossa, on encapçalava l’O.P,I (Oficina Poética Internacional).
Com a bon poeta crític, Miguel Labordeta no es va lliurar de l’acció de la censura que va prohibir, en la seva totalitat el poemari Epilírica que no va poder publicar fins l’any 1961, 10 anys després de la seva concepció.
A la mort de son pare, l’any 1953, va dirigir el col·legi Santo Tomàs de Aquino on coincidirà amb un alumne ─i això ens interessa─ que aprofitarà al màxim aquella “llibertat’, que no es trobava a cap altre col·legi de l’època”. Parlo de Jesús Moncada.




De l’Epilírica no puc deixar d’al·ludir a alguns dels seus poemes.

LA PENULTIMA DECLARACIÓN DEL ILUSTRE PROFESOR SIN CHAQUETA

Esta tarde no estoy para visitas.
Hay fuego azul por las orillas de los cielos
y un trueno de tristeza en mi bolsillo.
Esta tarde no estoy para saludos cariñosos
ni para cantar arpegios inefables
o ceremoniar a fétidas señoras.
Esta tarde en cada planeta instalo un zapato de muerto
y con mi melancolía de payaso traicionado
trituro todos los ímpetus del llanto.
Esta tarde
con todo respeto y consideración absoluta
y enormemente fastidiado
(señores míos: están vacíos mis imaginarios baúles)
transmito urgentísima instancia desoladaa
al Magno Fabricante de narices y de pequeños locos mundiales:
“Esto es un asco. Este mundo nuestro es de lo peorcito en su género.
Respetuosamente ruego aceptéis dimisión de un existente jovial y atribulado.”
(...)

SEVERA CONMINACIÓN DE UN CIUDADANO DEL MUNDO

Mataos
pero dejad tranquilo a este niño que duerme en una cuna.

Si vuestra rabia es fuego que devora el cielo
y en vuestras almohadas crecen las pistolas:
destruíos aniquilaos ensangrentad
con ojos desgarrados los acumulados cementerios
que bajo la luna de tantas cosas callan
pero dejad tranquilo al campesino
que cante en la mañana
el azul nutritivo de los soles.

Invadid con vuestro traqueteo
los talleres los navíos las universidades
las oficinas espectrales donde tanta gente languidece
triturad toda rosa hollad al noble pensativo
preparad las bombas de fósforo y las nupcias del agua con la muerte
que han de aplastar a las dulces muchachas paseantes
en esta misma hora que sonríe
por una desconocida ciudad de provincias
pero dejad tranquilo al joven estudiante
que lleva en su corazón un estío secreto.
(...)

Pisotead mi sepulcro también
os lo permito si así lo deseáis inclusive y todo
aventad mis cenizas gratuitamente
si consideráis que mi voz de la calle no se acomoda a vuestros fines suculentos
pero dejad tranquilo a este niño que duerme en una cuna
al campesino que nos suda la harina y el aceite
al joven estudiante con su llave de oro
al obrero en su ocio ganado fumándose un pitillo
y al hombre gris que coge los tranvías
con su gabán roído a las seis de la tarde.

Esperan otra cosa.
Los parieron sus madres para vivir con todos
y entre todos aspiran a vivir con solo esto
y de ellos ha de crecer
si surge
una raza de hombres con puñales de amor inverosímil
hacia otras aventuras más hermosas.

Un jove poeta grec, Yannis Livadás, ha escrit d’ell: “Potser el més valuós dels poetes sarcàstics que van deixar petja en la literatura europea, Labordeta va ser també un dels particularment cinètics, espiritualment parlant, per a no deixar-se la cega persistència en les impressions i registres de la consciència, que durant el segle vint van oferir un material important i al mateix temps executar un paper negatiu en l’evolució de la literatura. Malgrat l’insistència d’alguns en incloure’l als marges de l’escola surrealista, Labordeta va ser sobre totes les coses una veu cantant de la poesia postmoderna”.

El seu amic i editor de les seves Obras completas, ─Ediciones Javalambre, Zaragoza, 1972─  Julio Antonio Gómez, escriu: “Este libro, lector, este sentimiento en tus manos, significa que la botella portadora del mensaje de Miguel, de su “mensaje humano por encima de todo”, no ha naufragado. Sobre la inútil metralla de los otros, prevalecerá hasta el fins u sueño de horizonte.”


A la seva darrera obra, Los soliloquios (1969), trobem aquest


1936

fue en la edad de nuestro primer amor
cuando los mensajes son propicios al precoz embelesamiento
y los suaves atardeceres toman un perfume dulcísimo
en forma de muchacha azul o de mayo que desaparece
cuando
unos hombres duros como el sol del verano
ensangrentaban la tierra blasfemando
de otros hombres tan duros como ellos
tenían prisa por matar para no ser matados
y vimos asombrados con inocente pupila
el terror de los fusilados amaneceres
las largas caravanas de camiones desvencijados
en cuyo fondo los acurrucados individuos
eran llevados a la muerte como acosada manada
era la guerra el terror los incendios era la patria suicidada
eran los siglos podridos reventando
vimos las gentes despavoridas en un espanto de consignas atroces
iban y venían insultaban denunciaban mataban
eran los héroes decían golpeando
las ventanillas de los trenes repletos de carne de cañón
nosotros no entendíamos apenas el suplicio
y la hora dulce de un jardín con alegría y besos
fueron noches salvajes de bombardeo noticias lúgubres
la muerte banderín de enganche cada macilenta aurora
y héteme aquí solo ante mi vejez más próxima
preguntar en silencio
qué fue de nuestro vuelo de remanso
por qué pagamos las culpas colectivas
de nuestro viejo pueblo sanguinario
quién nos resarcirá de nuestra adolescencia destruída
aunque no fuese a las trincheras?

vanas son las preguntas a la piedra
y mudo el destino insaciable por el viento
mas quiero hablarte aquí de mi generación perdida
de su cólera paloma en una sala de espera con un reloj parado para siempre
de sus besos nunca recobrados
de su alegría asesinada
por la historia siniestra
de un huracán terrible de locura






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