realitat

VÁZQUEZ MONTALBÁN MAI VA ESTAR A BANGKOK

El 14 de juny d’aquest any fa 80 anys que Manuel Vázquez Montalbán segueix naixent. La família, els editors, posats d’acord amb Juan Zanón fan impossible que aquell viatgi a Bangkok i aquí el seguim tenint, dinant a Casa Leopoldo amb Carvalho i Biscúter, mentre pensa en Galíndez i fulleja Triunfo o La Calle i riu amb el Por favor.
En tovallons de papers escriu les poesies que han de composar el proper llibre. I recorda els llibres anteriors.

ÚLTIMOS MOVIMIENTOS

I

Entre holocaustos
de siemprevivas, feroces
los recuerdos de muertos
que sólo yo recuerdo
y al cabo
ríos antiguos a mares
de acetileno, oleoductos
de guerras frías, acacias
de cartón piedra, exportaciones
de vírgenes a Australia
sólo
las viejas ruinas lo dicen todo
y no dicen nada
al cibernético
le sobran los tirabuzones, el vuelo
del organdí
las lágrimas, los recuerdos.

Movimientos sin éxito (Començat a escriure a la presó de Lleida, 1962)

FRANÇOISE HARDY

Coches aparcados, la noche
colgada de las fachadas, cantan
como licenciados en ciencias
exactas
los beatles, aristas, geométricos
suspiros, cabalgan en un listín
telefónico
los autodidactas, en las barras
de hielo el zumbido de la Gaggia
tetas e ingles kilométricas
ha estallado
en algún lugar la guerra, dicen
de desinfección, pero canta
Françoise
la canción de una pequeña pequeño-
burguesa, la poca heroica alegría
de un regreso a casa la lampe
qui s’eteigne, le dernier bonheur
es algo
que pertenece al ritmo del peatón,
penúltimos minutos, algún lamento,
paraísos perdidos, mujeres rubias
o un paisaje, el mar, sin duda el mar
verdimalva de Port Lligat

ya estaba
en la misma canción la imposible
penumbra, el imposible rincón
del noctámbulo
cosechero de faros apagados y sombreros
de copa o fieltro errantes
autor del célebre
twist
la noche complica la soledad.

Una educación sentimental

II

Una guerra
acostumbró al rostro
del hombre industrial
probabilizador
de probabilidades
a corto a largo
alcance
las proteína
faltaron primero a los anarquistas
pues la ciencia
alimenta
según dicen los clásicos
Federico Carlos Guillermo
Rosa Jorge
Palmiro Antonio
Santiago Mauricio
y don José

¿Qué se hizo de don José
talismán de milicia
copla y bandera
escapulario del ateo
reto bajo el sol
calina consistencia
de tierras de Belchite
Brunete
partes de guerra
sin rostros ni apellidos
Stalin gritaban
los augures
y las aguas del Ebro
iban a la mar
y era el morir
(...)

Coplas a la muerte de mi tía Daniela


DESNUDO

HAY días en que tienes
toda la carne muy mal abotonada
y mis manos te cierran
el cuerpo descarado
los ojos
con los que miras tu desnudo
en los míos te delatan
y eres blanca
con junturas de cárdeno
descenso
manchas de musgo y vuelo
vencido
de cabello que se inclina
lento.

A la sombra de las muchachas sin flor


Cuando pague mis deudas
y entierre a mis muertos
ya seré viejo

me lo dirá el frío cierne
del mar hasta mi cuello
el último poniente de un verano
la piel que pide abrigo de toalla

en cada deuda perdí tiempo
en cada muerte memoria de mí

sin nadie que me cuente
el por qué de mis sombras
quedarà a vuestra merced
mis bien pagados acreedores

Praga



EL CARTERO HA TRAÍDO EL BANGKOK POST

el Tahilandia Travel
una carta sellada
la muerte de un ser querido
para la muchacha de mi American Brekfast
cada mañana

aunque he pedido mi carta
no estaba
o no me la han dado compasivos
con el extranjero que espera vida o muerte
ignorado en un rincón de Asia

el cartero nunca llama dos veces
viaja en una Yamaha
y sonríe en la ignorancia
de que la distancia
permite a la memoria cumplir nuestros deseos

Pero el viajero que huye


A MANERA DE EPÍLOGO
A José Agustñin Goytisolo

...porque al final de la década de los sesenta, José Agustín Goyrisolo me encargó un poema glosa de la metafísica arquitectónica de Ricardo Bofill, en aquel momento empeñado en hacer realidad La ciudad en el espacio. Yo escribí un poema sobre una ciudad y al acabarlo me di cuenta de que estaba dedicado a la ciudad de la Memoria, prueba evidente de que ya había cumplido treinta años, la edad en que termina la inocencia y se construye la memoria como una novela interiorizada. Muchos años después, este poema fue el referente obsesivo de mi novela El estrangulador y el convocante recurrente de este libro, Ciudad, que versa sobre las ciudades del cuerpo, del alma, de la memoria personal, terrestre, la memoria original de la materia en el tiempo, de la ciudad de la Historia, sin que dejara de sonar nunca una canción de Glenn Miller Canta el petirrojo en diciembre... que alguna vez escuché de niño en una ciudad donde habitan muertos que sólo yo recuerdo y que ya aparecía en mis poemas primeros de Una educación sentimental como la melodía que acompañó algún instante desvelador. Mo Rosebud.

Ciudad


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Les coses són senceres allò que aparenten, i darrera d'elles... no hi ha res.

Jean-Paul Sartre