les arrels

les arrels

La columna d'en Miquel Àngel Soria


Articles

VA SER UN DOS D'OCTUBRE

dilluns, d’octubre 01, 2018

Quan el 26 de setembre van fer 4 anys de la desaparició dels 43 normalistes d’Ayotzinapa (Mèxic) no vaig poder evitar el seu record ni en com devien passar les seves darreres hores. També penso en una societat adormida pel consum, el malbaratament o les baralles casolanes.
I la típica associació d’idees em porta a uns dies després, al 2 d’octubre de 1968, ara fa 50 anys, i a una plaça de Ciutat de Mèxic: Tlatelolco ─dita també de les Tres Cultures─.  Alguns poetes ho van veure així:

LAS VOCES DE TLATELOLCO
                                   José Emilio Pacheco

Eran las seis y diez, Un helicóptero
sobrevoló la plaza.
Sentí miedo.

Cuatro bengalas verdes.

Los soldados
cerraron las salidas.

Vestidos de civil, los integrantes
del Batallón Olimpia
─mano cubierta por un guante blanco─
iniciaron el fuego.

En todas direcciones
se abrió fuego a mansalva.

Desde las azoteas
dispararon los hombres de guante blanco.
Disparó también el helicóptero.

Se veían las rayas grises.
Como pinzas
se desplegaron los soldados.
Se inició el pánico.

La multitud corrió hacia las salidas
y encontró bayonetas.
En realidad no había salidas:
la plaza entera se volvió una trampa.

─Aquí, aquí Batallón Olimpia.
Aquí, aquí Batallón Olimpia.

Las descargas se hicieron aún más intensas.
Sesenta y dos minutos duró el fuego.

─¿Quién ordenó todo esto?

Los tanques arrojaron sus proyectiles.
Comenzó a arder el edificio Chihuahua.

Los cristales volaron hechos añicos.
De las ruinas saltaban piedras.

Los gritos, los aullidos, las plegarias
bajo el continuo estruendo de las armas.

Con los dedos pegados a los gatillos
le disparan a todo lo que se mueva.
Y muchas balas dan en el blanco.

─Quédate quieto, quédate quieto:
si nos movemos nos disparan.

─¿Por qué no me contestas?
¿Estás muerto?

─Voy a morir, voy a morir.
Me duele.
Me está saliendo mucha sangre.
Aquel también se está desangrando.

─¿Quién, quién ordenó todo esto?

─Aquí, aquí Batallón Olimpia.

─Hay nuchos muertos.
Hay muchos mueertos.

─Asesinos, cobardes, asesinos.

─Son cuerpos, señor, son cuerpos.

Los iban amontonando bajo la lluvia.
Los muertos bocarriba junto a la iglesia.
Les dispararon por la espalda.

Las mujeres cosidas por las balas,
niños con la cabeza destrozada,
transeúntes acribillados.

Muchachas y muchachos por todas partes.
Los zapatos llenos de sangre.
Los zapatos sin nadie llenos de sangre,
y todo Tlatelolco respira sangre.

─Vi en la pared la sangre.

─Aquí, aquí Batallón Olimpia.

─¿Quién, quién ordenó todo esto?

─Nuestros hijos están arriba.
Nuestros hijos, queremos verlos.

─Hemos visto cómo asesinan.
Miren la sangre.
Vean nuestra sangre.

En la escalera del edificio Chihuahua
sollozaban dos niños
junto al cadàver de su madre.

─Un daño irreparable e incalculable.

Una mancha de sangre en la pared,
una mancha de sangre escurría sangre.

Lejos de Tlatelolco todo era
de una tranquilidad horrible, insultante.
─¿Qué va a pasar ahora? ¿Qué va a pasar?

Res. No va passar res. Gustavo Díaz Ordaz va seguir de president. El succeiria l’altre responsable, el seu Secretari de Governació, Luis Echeverría. Només Octavio Paz, aleshores ambaixador a l’Índia, va mostrar el seu fàstic i va dimitir.


MÈXICO: OLIMPIADA DE 1968
                                   Octavio Paz

A Dore y Adja Yunkers
Delhi, a 3 de octubre de 1968

La limpidez
(Quizá valga la pena
Escribirlo sobre la limpieza
de esta hoja)
No es límpida:
Es una rabia
(Amarilla y negra
Acumulación de bilis en español)
Extendida sobre la pàgina
¿Por qué?
La vergüenza es ira
Vuelta contra uno mismo:
Una nación entera se avergüenza
Es león que se agazapa
Para saltar.
(Los empleados
Municipales lavan la sangre
En la Plaza de los Sacrificios.)
Mira ahora,
Manchada
Antes de haber dicho algo
Que valga la pena,
La limpidez.

El cop va ser dur contra les organitzacions d’estudiants, però no definitiu. Aquestes es van seguir enfrontant al govern dècades després, exigint el càstig i el judici dels culpables de la matança que encara avui segueix impune però que la creada Comisión de la Verdad atribueix a l’Exèrcit , la Direcció Federal de Saguretat i als paramilitars..
Les primeres xifres oficials parlaven de 33 morts que... sorpresa!, havien estat causats pels mateixos estudiants des de la terrassa de l’edifici Chihuahua, des d’on, uns pisos més avall, intervenien els oradors del míting. Curiosament, la majoria dels morts ho havien estat per l’esquena i a nivell de terra. Els paramilitars del Batalló Olimpia havien fet la seva feina.
Avui, la xifra de víctimes ja supera els 300, 700 ferits i 5 mil estudiants detinguts, però a Mèxic tot és un misteri. Les FFAA van impedir l’accés a la plaça als mitjans de comunicació. Molts anys després van començar a aparèixer les primeres fotos.


Amb el pas del temps, poetes ─Octavio Paz, José Emilio Pacheco, Ricardo Tello, Rosario Castellanos o Jaime Sabines─ i novel·listes ─Elena Poniatowska, Paco Ignacio Taibo II, Fernando del Paso, Arturo Azuela o Juan García Ponce─ s’han ocupat dels fets.

Elena Poniatowska explica:
“El mismo día 2 de octubre, cuando la doctora en antropología Margarita Nolasco logró salir de la plaza, abrió la ventanilla del taxi que la llevaba a su casa y gritó a los peatones en la acera, a la altura de la Casa de los Azulejos:

─¡Están masacrando a los estudiantes en Tlatelolco! ¡El ejército está matando a los muchachos!

El taxista la reprendió:

─Suba usted la ventanilla, senyora, porque si sigue haciendo esto, tendré que bajarla del coche.
El mismo cerró la ventanilla

La vida seguía como si nada. Margarita Nolasco perdió el control. “Todo era de una normalidad horrible, insultante, no era posible que todo siguiera en calma”. Nadie se daba por enterado. El flujo interminable de los automóviles subiendo por la avenida Juárez seguía su cauce, río de acero inamovible. Nadie venía en su ayuda. La indiferencia  era tan alta como la de los rascacielos. Además llovía.”

A Arturo Azuela, Manifestación del silencio, Seix Barral, 1980, podem llegir:

“Sebastián releyó la última cuartilla; sabía que aquello había sido escrito al calor de los acontecimientos. (...) Sabía que el 2 de octubre en Tlatelolco estaría siempre en el primer plano:

                        ...El cielo gris se reflejaba en miles de ventanas. Todavía no eran las seis
            de la tarde. Los helicópteros daban vueltas por las alturas de los edifi-
            cios. En la plaza, miles de manifestantes se reunían frente al edificio
            Chihuahua. En unos minutos empezaría un tiempo iracundo, vengativo,
            inexorable. Estaba a punto de llover. De pronto, unas luces de bengala
            salieron de un helicóptero y se proyectaron en la multitud. Se amontona-
            rían las secuencias: las caras de estupefacción, el ejército en la Calzada
            Nonoalco y los primeros disparos de los provocadores con un guante
            blanco en la mano izquierda. Apenas se escuchaban los gritos de los lí-
            deres: ─¡No corran!, ¡es una provocación!─...Un tropel de soldados en-
            traba por las avenidas contiguas. Atropellándose entre sí, los blancos hu-
            manos corrían hacia cualquier parte; se refugiaban en la iglesia colonial o
            por las ruinas del centro ceremonial prehispánico. Los estallidos secos de
            los disparos cruzaban la plaza. Se doblaban los primeros cuerpos, las
            primeras manos moribundas. Las balas expansivas abrían boquetes en los
            muros y en las ventanas. La lluvia empezó a caer; una lluvia que hacía
            más irreal el escenario. Las detonaciones opacaban los gritos: se multipli-
            caban por las azoteas, por los comercios, por los jardines. Nadie podía
            contar el número de cadàvers. Los guantes blancos cumplían su trabajo
            a al perfección: gesticulaban, disparaban o quedaban de acuerdo con los
            militares; vociferaban, dispersaban grupos o sujetaban aún mas las ame-
            tralladoras. Los soldados ocupaban los edificios y los grandes espacios.
            Se sucedieron los cateos y las detenciones. En una terraza, los líderes se-
            rían desnudados, insultados, vejados. Más tarde serían llevados al Cam-
            po Militar Nº 1. Al terminar de caer la lluvia, ardían algunos pisos del
            edificio Chihuahua...

Sebastián imaginó la desesperación de Gabriel y Martín, las torturas y sus primeras declaraciones antes de que los llevaran a Lecumberri. (...)

Juan García Ponce, Crónica de la intervención, Bruguera, 1982, escriu:

Una matanza convierte cualquier lugar en un basurero, (...)
Los primeros disparos los hicieron nilitares sin uniformes, desde arriba. Después hubo otros muchos salidos de los soldados con uniforme que rodeaban la plaza. No fue una batalla, no se trató de un enfrentamiento entre enemigos. Sólo hubo víctimas y verdugos. Un puro y salvaje afán de sobrevivir y una ciega obediencia o un puro y salvaje afán de aniquilar. (...) Mariana fue alcanzada por alguna de las balas en las piernas. Anselmo la levantó antes de que llegara al suelo. Las balas que lo hirieron en el pecho, en las piernas, tocaron también el cuerpo de Mariana y desfiguraron su cara. Sus cuerpos sin vida se separaron en el piso, yaciendo entre las prendas de vestir, los volantes, las pancartas abandonadas, las bolsas de mujer, los zapatos. Después fueron arrojados junto con otros muchos cadáveres a una de las calles laterales. (...)

Quant de dolor dominat per l’indignació!
Quanta tristor dominada per la ràbia!
Quanta ànsia de pau dominada per la necessitat de venjança!
Quants sentiments contradictoris!
Quanta esperança!
Quanta esperança!








+

Més articles


Sobre l'autor

Miquel Àngel Sòria

Miquel Àngel Sòria és professor i va ser alcalde de Martorelles. Veure el perfil


edita

Comunistes de Catalunya

Comunistes de Catalunya


Les coses són senceres allò que aparenten, i darrera d'elles... no hi ha res.

Jean-Paul Sartre

X

Col·labora!

Formulari de Contacte

Contacta amb la redacció de la realitat*

Formulari de Convocatòries

Fes-nos arribar convocatòries d'actes i mobilitzacions

Formulari de Notícies

Informa'ns d'allò que passa al teu voltant


ajuda'ns a conèixer i transformar la realitat*