les arrels

les arrels

La columna d'en Miquel Àngel Soria


Articles

"A MÍ NO QUE QUITA EL SUEÑO NI DIOS"

dilluns, de març 26, 2018
D'aquesta forma es responia el poeta José Hierro quan es plantejava com hauria de vestir-se per l’acte de recepció del Premio Cervantes, l’any 1998. Confessa que el dia següent no va llegir cap notícia sobre el premi, només el tenia preocupat el cas Pinochet.
Ara, quan compliria els 96 anys, el recordem amb una petita part d’una estranya obra Emblemas neurorradiológicos, en la que il·lustra amb breus textos el extraordinaris dibuixos del Dr. Jesús Muñoz. 
Aquí van...




I     LA DIABÓLICA MÁQUINA DE LOS DRS. HOUNSFIELD Y GUILLOTIN

“Es ràpida, eficaz y muy sencilla,
pero al usarla queda ensangrentada
─Hounsfield pensó─ ¿Y si quito la cuchilla
y la convierto en computarizada?
Tomografía axial ¡qué maravilla!
¿Qué ocurrirá si no sirve de nada?
Vengan chips, y circuitos, y resortes”.
Y así nació el scanner. ¡Jo, qué cortes!







III      CIRUJANOS Y TUMORES
           
                   Este es otro cantar: el cirujano,
                   con sacacorchos y con alicates,
                   con navajas, con limas, con la mano,
                   extrae la piedra de los disparates
                   (oligodendrogliomas en cristiano)
                   oculta en el cerebro de los vates.
                   ¿A quién puede extrañarle que se ría
                  el co-autor de la carnicería?




IV       LA LECCIÓN DE ANATOMÍA DE REMBRANDT-TULP

                  Los tiempos cambian, Rembrandt. No es preciso
                  romper el coco: no hay que ser violento.
                  Cójase a un vivo, al que sin previo aviso
                  se le inyecta en las venas un pigmento.
                  El contraste, ni raudo ni remiso,
                  llega hasta el arrabal del pensamiento.
                  (Los voyeurs, observando la pantalla
                  aplauden si el paciente se desmaya).




XV      TUMOR HIPOFISARIO: GRADO 4

                  Se necesitaría pluma de ave
                  ─la de Don Luis de Góngora y Argote─
                  para ser el notario de esta nave,
                  tan llena que recuerda al camarote
                  de los hermanos Marx. Aquí no cabe
                  ni un alfiler. ¡Cima del abarrote!
                  Apretujada, tanta gente junta,
                  parece el metro en las horas punta.
+

LA POESIA DE LES DADES

dilluns, de març 19, 2018

El 19 d’aquest mes fa 19 anys de la mort del gran dels Goytisolo, José Agustín, el poeta. En el cas que comento, les dades juguen, surten de l’amagatall, es fan visibles, es fan poesia. La seva vídua, Asunción Carandell, reconeix que José Agustín “no era un poeta alado, sublime, sino muy práctico”. Dels seus poemes es van compondre a prop de 80 cançons, el que pot ser un indici de la proximitat de la seva poesia a les preocupacions del carrer, lluny del garcilassisme de l’època.
   Llegim a l’irònic Los celestiales.

Es la hora, dijeron, de cantar los asuntos
maravillosamente insustanciales, es decir,
el momento de olvidarnos de todo lo ocurrido
y componer hermosos versos, vacíos, sí, pero sonoros,
melodiosos como el laúd,
que adormezcan, que transfiguren,
que apacigüen los ánimos. ¡qué barbaridad!
[...]
Y el viento fue condecorado, y se habló
de marineros, de lluvia,de azahares,
y una vez más, la soledad y el campo, como antaño,
y el cauce tembloroso de los ríos.
y todas las grandes maravillas,
fueron, en suma, convocadas...




Però també, i com un home lligat al carrer, va ser objecte d’atenció de la censura. Manuel L. Abellán, a Censura y creación literaria en España (1939-1976), recull dues actuacions de la censura: en 1963 veu suprimit el seu poema “La guerra” a Antología del tema de España en la poesía española contemporánea, en una selecció de José Luis Cano. En 1967 se li denega la publicació de Algo sucede. Es deu suprimir “Algo sucede”, les darreres estrofes de “Nadie está solo”, “Meditaciones sobre el yesero”, “Sólo el silencio”, “Derecho al pataleo”, “Noticia a Carlos Drumont de Andrade”. 

NADIE ESTÁ SOLO

En este mismo instante
 
hay un hombre que sufre,
 
un hombre torturado
 
tan sólo por amar
 
la libertad. Ignoro
 
dónde vive, qué lengua
 
habla, de qué color
 
tiene la piel, cómo
 
se llama, pero
 
en este mismo instante,
 
cuando tus ojos leen
 
mi pequeño poema,
 
ese hombre existe, grita,
 
se puede oír su llanto
 
de animal acosado,
 
mientras muerde sus labios
 
para no denunciar
 
a los amigos. ¿Oyes?
 
Un hombre solo
 
grita maniatado, existe
 
en algún sitio. ¿He dicho solo?
 
¿No sientes, como yo,
 
el dolor de su cuerpo
 
repetido en el tuyo?
 
¿No te mana la sangre
 
bajo los golpes ciegos?
 
Nadie está solo. Ahora,
 
en este mismo instante,
 
también a ti y a mí
 
nos tienen maniatados.

MEDITACIÓN SOBRE EL YESERO
                                               Homilía al modo preconciliar pronunciada
                                               con motivo de iniciarse las obras para la
                                               construcción de un edificio.
Considerad hermanos
las pacientes virtudes
del yesero su libre
 esclavitud el suave
trajinar de sus manos
en el encañizado
firmes sus pies
sobre el tablón aquel
las  canciones alegres
del almuerzo el calor
la honesta mala leche
que le desborda el alma
cuando la regla indica
 la tenaz resistencia de
la arista y en fin
su vida repetida
 lunes a lunes bajo
la implacable mirada
del capataz las horas
y los metros cuadrados
confundiendo la sangre
y el destajo pensad
con ánimo contrito
cómo inicia el trabajo
saliendo de las últimas
paredes de la noche
y de qué modo cuida
la botella del vino
cómo cambia de ropa
con qué atención repasa
 los viejos utensilios
del oficio las reglas
 los cordeles  el balde
que bien mueve en el agua
 el blanco polvo fino
 y después cómo sube
hasta alcanzar los límites
 del techo revocado
mientras sus ojos miden
 la comba del cañizo
el enlucido tierno
las cornisas los ángulos.
Así progresa ahora
meditar la importancia
 de su oscuro trabajo
y observaréis que siempre
de recuadro en recuadro
la gaveta persigue
los pasos del yesero
y escucharéis los gritos
las canciones el viento
que sopla en los dinteles
y también por los patios
cómo suenan los golpes
de los picos y palas
mientras el yesero cubre
 los techos y tabiques
 con su máscara ciega
tal un traje de olvido.
Así es amigos míos
la vida del yesero
estas son las pequeñas
 virtudes que le asisten
y que hemos meditado
para entender tan sólo
la dimensión de un hombre
 que vive de su oficio
algo prosaico, es cierto
carente de grandeza
que no saldrá en los libros
de historia, por supuesto
 mas que sumada a otra
vida y a otra y a otra
nos da la simple suma
de  miles y millones
de hombres como este que
viven, odian, trabajan
 estudian y pasean
llenan los cines, aman,
mueren oscuramente
pero que son la fuerza
la única fuerza oídlo
que llegará algún día
 a edificar un mundo
 en libertad amén.



En moltes ocasions, per evitar l’acció de la censura, els símbols reflecteixen la situació del país. José Sánchez Reboredo a Palabras tachadas (Retórica contra censura), fa al·lusió a alguns dels que també fa ús José Agustín Goytisolo: “Los muros, las tapias, las murallas se convierten en la poesía española de posguerra en símbolo frecuente de la situación del país. Connotan la separación entre las gentes, el rencor y el odio. También la prisión, suprema expresión de la falta de libertad. Los símbolos anteriores (el aire libre, la luz de la libertad) chocan con esas paredes, rebotan en esta arquitectura siniestra qu erige tapias sin ventanas.”

YO INVOCO

Claridad, no te apartes
de mis ojos, no humilles
la razón que me alienta
a proseguir. Escucha,
detrás de mis palabras,
el grito de los hombres
que no pueden hablar.
Por sus golpes, por toda
la lucha que sostienen
contra el muro de sombra,
yo te pido: persiste
en tu fulgor, ilumina
mi vida, permanece
conmigo, claridad.

Carlos Barral, a Los años sin excusa, el considera “embajador de la poesía latinoamericana, en la que le había impuesto la convivencia con hispanos transoceánicos en los colegios mayores de Madrid.” Aspecte al que al·ludeix també José Maniel Caballero Bonald a La costumbre de vivir, reforçat per la seva presència a La Habana com a jurat del Premio Casa de las Américas.


Quiero ser gato
En esta casa llena de muchachas
yo quisiera ser gato diplomado
de plantilla de oficio estar atento,
y alzarme al percibir la voz de Marcia
frotar mi lomo contra su sillita
salir, cruzar pasillos ver a Ada
ronronear de gusto en un sofá
ante el aroma del café que bebe
grabar después maullidos para Chiqui
en una cinta que jamás funciona
saludar respetuoso, la presencia
de Haydée y solicitarle quedamente
-dando a mi cola un lento abaniqueo-
que me deje salir todas las noches
para ver a mi gata a mi mulata
y luego deslizarme hasta el dominio
de Silvia y sus ficheros ayudarla
a encontrar direcciones imposibles
y andar majestuoso hasta la tibia
biblioteca con Olga entre mil libros
limpiar el polvo y vigilar la sisa
de lectores hipócritas non frères
non semblables, en fin hacer las cosas
no integrado; sí intrigrado e intrigante
en esta casa llena de muchachas
y libros y canciones y trabajo
casa de las américas mi chica
que ya lo tiene todo menos gato.

José Agustín Goytisolo. Algo sucede (1968) 








+

LA CAPUTXINADA

dijous, de març 08, 2018

Com són uns fets que no vaig viure ─feia de mestre a un poble tocant a Lleida─ deixeu-me que m’atansi a ells amb les paraules d’un home més de pinzell que de ploma: Antoni Tàpies. Escriu a la seva Memòria personal:

   “...Al curs dels anys següents vaig haver d’aguantar altres interrogatoris a “Jefatura” per fets que possiblement avui farien riure, però que en el seu temps no sabies pas com podien acabar. Els pitjors per a mi, malgrat que no deuen ser res al costat dels que han sofert tants altres detinguts, van ser els que tingueren lloc amb motiu de la famosa tancada als caputxins de Sarrià,
   Quan en Xavier Folch vingué a explicar-me que es preparava una gran reunió ─sense dir-me encara on─ per tal de fer costat a la creació del primer sindicat democràtic d’estudiants des de la guerra, acte al qual es volia donar un caràcter públic i solemne, vaig copsar de seguida la importància cívica i política que allò podia tenir. Era una època en què jo seguia molt absorbit per la meva feina i viatges i gairebé no vaig parar atenció als detalls del que volien els estudiants. Però en saber l’envergadura que aquell acte tindria amb la quantitat de personalitats que estaven disposades a assistir-hi, la coa em semblà importantíssima. També vaig pensar que les autoritats difícilment deixarien passar una cosa que podia ser un precedent que sens dubte duria molta cua. Així ho vaig comentar a Folch, el qual em confirmà que, efectivament, ho havia moltes probabilitats que s’hi presentés la policia.
   Consultes a la Teresa, als amics, als advocats..., i decisió d’anar-hi, passés el que passés.
   Vàrem quedar amb en Xavier que em telefonaria el dia, l’hora i el local a l’últim moment. I em preguntà si jo, que tenia un cotxe gran, podria portar el doctor Jordi Rubió i Salvador Espriu, a més d’ell mateix. Naturalment em semblà molt bé. Tot tenia un aire de conspiració , en què també vaig comprendre que potser tant o més important que es pogués celebrar l’acte, ho seria igualment si sortia “malament”, o sigui que tots acabéssim a la presó, fent el gran escàndol, justament aquells dies en què estrenàvem la nova llei de premsa, que permetria als diaris d’informar millor.
  Arribat el dia, en Xavier em passà a recollir i junts anàrem primer a casa de l’Espriu. Abraçades, canvi d’impressions..., i cap a casa del doctor Rubió, el qual jo encara no coneixia personalment. El seu prestigi era immens per a mi, l’encarnació de tot el més essencial de Catalunya, que jo associava, és clar, a tot aquell grup de patriotes dels temps dels meus avis que van fer renéixer el nostre país. Que aquell home venerable, president de l’Institut d’Estudis Catalans, que s’acostava als vuitanta anys però ple encara d’energia, , ens acompanyés i fins hagués acceptat de presidir aquell acte que anàvem a celebrar, per a nosaltres era com si tinguéssim els consens de tot el poble català. I, en certa manera, era realment així.”



   Fent un incís al relat, Joan Brossa va dedicar un poema als fets als que fem esment i ens dóna pistes del seu desenllaç:     


ALS ESTUDIANTS, INTEL·LECTUALS I ARTISTES ASSETJATS PER LA POLICIA EL 9 DE MARÇ DE 1966

                                   I

MISSATGE

Ressorts per dins el forn de coure el pa
i caps tallats damunt un escenari.
Tot caminant qui para de filar?
Qui encara guarda imatges a l’armari?

Que a muntanya ocupi el lloc del pla;
pengem al monument el calendari.
La llibertat és com un so llunyà
que torna aquest corral més arbitrari.

Al pou dels poues expira el mar: un mar
que és bosc per on la vida encén la vida.
S’obre pel mig la roca de l’atzar.

La força catalana romp la brida,
i el ferro invulnerable al ple lunar
es tinta de vermell i f florida.

                                   II

MANIFESTACIÓ DAVANT EL CONVENT
DELS ASSETJATS

¿On és el bosc estès al bat del sol
que tomba el mar? ¿La flor de la sageta
i el pensament plegat a tot consol
a quin pou són?, pregunta la Pepeta.

Ningú en dies de vent no emprèn el vol
ni les lletres indiquen cap profeta;
sota la taula passa un corriol
i dins el sarrió no hi ha targeta.

Pedres i palles formen un tancat
─barraca de la nit, cova del dia.
Tapa el corrent el bou de més edat.

Però el riu baixa gros i la quantia
de la factura del bosc ha abrivat
la bruixeria de la policia.

                                   III

LA POLICIA ASSALTA EL CONVENT

Si els frares abandonen el vaixell
─tot perquè Roma juga una altra carta─;
si els campanars han fet un capgirell
i la guineu, del llop, ja se n’aparta,

¿on ficarà les banyes el prelat
donat al joc del militat innoble?
L’eixam de llops viola el Concordat
i continua apedregant el poble.

Se’n va cap on l’estiren els enganys.
Cau a trossos la lletra de la llista,
la carta blanca de vint-i-set anys
de canyes llargues i de nit franquista.

¿Qui no el recorfa allà l’any trenta-sis
matant amb els feixistes del país?

                                   IV

MULTES A ASSISTENTS A L’ASSEMBLEA
D’ESTUDIANTS LLIURES AL CONVENT
DELS CAPUTXINS

                       

Agustín García Calvo, 200.000 pesetas
Carlos Barral Agesta, 200.000 pesetas
Antonio Tapies Puig, 200.000 pesetas
Antonio Moragas Gallisá, 200.000 pesetas
Jorge Rubió Balaguer, 200.000 pesetas
José Mª Martorell Codina, 200.000 pesetas
Juan Oliver Sallarés, 150.000 pesetas
Oriol Bohigas Guardiola, 100.000 pesetas
Etcétera.

El dret de cuixa.

Brossa parla d’una petita part dels represaliats. Tàpies al·ludeix a alguns més:

   “Ens dirigírem cap a Sarrià i ens aturàrem a la casa de Maurici Serrahima, que estava tocant al Convent dels Caputxins per reunir-nos amb la resta de personalitats que acompanyarien Rubió en la taula presidencial. Serrahima no havia de venir, però es veia clar que estava content de poder ajudar a la preparació de tot allò, com m’ho confirmaren uns mots que m’adreçà uns dies després. A casa seva hi havia ja Joan Oliver, l’Antoni de Moragas, que aleshores era degà del Col·legi d’Arquitectes, Manolo Sacristán i alguns dels delegats  dels estudiants que igualment estarien també en aquella taula al costat de Rubió i Espriu. Després havíem de trobar-nos, ja al Convent, amb molts altres noms coneguts: M.ª Aurèlia Capmany, Oriol Bohigas, Josep M.ª Martorell, Joaquim Molas, Carles Barral, José-Agustín Goytisolo, Ricard Salvat, Lluís Daufí, Joaquim Marco, Albert Ràfols Casamada, Francesc Vallverdú, Jordi Solé-Tura, Raimon Obiols, Enrich Lluch, Antoni Jutglar, Lluís Domènech Girbau, José Cano, Josep M.ª Vidal Villa, Joan Albert Asens, Lluís Carreño, Lluís A. Gorostiaga, Miquel Izard, Carles Martín Hennenberg, Ricard Martín, Jordi Molina, Gabriel Oliver, Enric Vilardell. També, és clar, el mateix Xavier Folch. I el frare Jordi Llimona igualment estigué sempre a l’Assemblea com un convidat més. Els estudiants eren uns cinc-cents, tots delegats de diferents facultats i escoles de la Universitat de Barcelona.
   Jo em feia creus que uns nois tan joves (vaig conèixer de seguida alguns dels estudiants organitzadors), o el mateix Folch, haguessin pogut mobilitzar tota aquella gent. Potser va ser possible pels mateixos desigs que els intel·lectuals i artistes convidats ja teníem de participar en accions de testimoniatge democràtic. Aquells nois potser no feien altra cosa que donar forma material i pública al que en el fons volien tots els catalans i que l’imposat silenci pel terror durant tants anys ens havia impedit de fer.”



I a l’existència d’un partit comunista organitzat ─el PSUC─ afegiria jo.

Segueix la narració dels fets que fa Tàpies:

   “...L’acte s’arribà a celebrar normalment, malgrat els naturals nerviosismes, amb diversos parlaments, i el doctor Rubió el tancà amb un discurs d’exaltació democràtica memorable.
   De seguida començaren les anades i vingudes: que s’havia presentat el cap de la Brigada Social acompanyat del seu germà, els tristament cèlebres germans Creix, que s’exigia la sortida immediata, que els estudiants haurien d’entregar el carnet d’identitat, etc.
   Aleshores es decidí formar una comissió de “notables” per parlamentar amb la policia. Junt amb el doctor Rubió, Espriu i em sembla que Moragas, també se’m trià a mi. Ens trobàrem a l’entrada. Per als de la Social, de “notables” no sembla que en tinguéssim res, perquè amb molta brusquedat, primer de tot anaren demanant a cada un de nosaltres que ens identifiquéssim. Una vegada realitzat això, el doctor Rubió els demanà que deixessin sortir a tothom en ordre, puix que l’acte ja estava llest i no s’havia de témer que passés res. I tots intercedírem pel mateix.
   Ens contestaren que nosaltres, si volíem , podíem sortir de seguida sense més, però que, els estudiants, se’ls havia d’identificar d’un a un amb l’entrega del carnet. Ens hi negàrem. O sortíem tots normalment o no sortiria ningú. Era evident que nosaltres fèiem nosa als policies.”

A la foto, els "grisos" al voltant del cotxe d'en Tàpies

   Del final, quelcom diu José-Agustín Goytisolo:
              

SETENTA Y DOS HORAS

Sí sabía con quien estaba hablando
pero fingió sorpresa: no sirvió.
También sabía dónde le llevaban
y el ritual que seguía: foco en los ojos
y los brazos atados a la espalda
con la pregunta airada. ¿Organizaste
el lío? No: él asistió invitado
por unos estudiantes. ¿Quiénes eran?
No sabía. Pero quiso ir con ellos
a una reunión libre. ¿Dices libre?
No estaba autorizada. No sabía.
Pues abajo. En la celda la luz tenue
invitaba a dormir. De nuevo arriba.
Dínos por qué lo hiciste. No hizo nada.
Más bajar y subir: siempre con sueño
que ellos rompían para marearle
y se contradijera. Él pensaba:
igual que siempre setenta y dos horas.

   Tàpies escriu: “¿Cal explicar detalls de la nostra estada als calabossos i de les molèsties que ens ocasionaren? Penso en la gent que ha passat coses tan terribles en aquells locals sinistres que quasi em fa vergonya mencionar-ho. Que consti que no tinguérem gaires tractes de favor, perquè, segons ens digueren, s’havien de complir uns reglaments que són iguals per a tothom així que es passen aquelles reixes. Però no hi ha dubte que a nosaltres l’entusiasme. L’optimisme, el sentiment d’haver realitzat quelcom de positiu pel país... ens va fer oblidar ràpidament totes les humiliacions i les pors d’aquells dies allí retinguts.
   Quin dubte hi cap que tot allò va ser important! Ho afavoriren moltes circumstàncies: la novetat que aleshores representava una tancada, el fet que es burlés el Concordat, la nova llei de premsa, el nom dels assistents a l’acte...”

   Brossa publicà l’any 1968 a L’esmorzar a la muralla un poema que puc utilitzar de cloenda:

SDEUB

Junt amb les Comissions Obreres
alça el vol el vostre Sindicat;
tot són remolins de llibertat
i mirandes damunt les tresqueres.

Clam enfervorit al fil de l’aire,
obriu ramells a la veritat,
i a la cort de la universitat
buida la reixa un nou ocellaire.

Omplia l’antre una gent obscura
sota les flames del sol ponent,
i l’esperança del firmament
empal·lidia dins l’estructura.

No sou sols a renovar la ruta;
cap altra fita que els vostres fins
preservarà el país de nous crims
i clourà la boca de la gruta.

Cert: al pensament de tots, hi toca
una hora, un motiu de la raó
per a escampar a dins nova llavor
i llençar d’un cop la falsa troca.



  

+

Més articles


Sobre l'autor

Miquel Àngel Sòria

Miquel Àngel Sòria és professor i va ser alcalde de Martorelles. Veure el perfil


edita

Comunistes de Catalunya

Comunistes de Catalunya


Les coses són senceres allò que aparenten, i darrera d'elles... no hi ha res.

Jean-Paul Sartre

X

Col·labora!

Formulari de Contacte

Contacta amb la redacció de la realitat*

Formulari de Convocatòries

Fes-nos arribar convocatòries d'actes i mobilitzacions

Formulari de Notícies

Informa'ns d'allò que passa al teu voltant


ajuda'ns a conèixer i transformar la realitat*