realitat
Quant un poeta mor el que realment succeeix és que passa a un altre estadi en el que ja hi viu per sempre, com si fos una mena d’asil poètic.



Quant un poeta neix, el que succeeix realment és que inicia el camí per arribar a l’asil del que he parlat.
En el món de la poesia aquests camins no són fàcils de transitar. El que m’interessa ara comença l’any 1930, un 13 de juliol i li correspon al gran Jesús López Pacheco.

Ell mateix confessava al 1990: “Mis tres últimos libros de poesía los publiqué en Italia y en Méjico, y ya han pasado veinte años desde la aparición de los dos más recientes; ninguno de ellos ha sido reeditado en España, a pesar de que las principales razones por las que tuvieron que salir en otros países terminaron ─o empezaon a terminar─ en 1975. /¿Terminaron? No para mi poesía y mis trabajos literarios, al parecer, y no faltarà quien lo achaque a ellos mismos y al autor; aunque lo más probable es que nuevas causas, con efectos similares a los de la censura, hayan seguido haciendo difícil la publicación de ciertas obras demasiado incómodas o desagradables, que recordaban otros tiempos y hacían pensar en cosas de las que se quería pasar. Ños cambios del gusto, el gusto por el cambio y el cambio de propietarios de las editoriales y los medios de difusión en la economía libre producen ciertos efectos sorprendentemente parecidos a los de las dictaduras. Para que se viera esto más claro, al dominio de los “poderes fácticos” habría que llamarlo ─léase bien─ factismo).”

López Pacheco, que moriria a London (Ontario, Canadà) a l’abril de 1997, ja denunciava el que ara estem patint amb tota la seva virulència: la persistència del franquisme, un feixisme que amb ironia camuflava de factisme. No va suportar l’exili interior i decidí prendre el camí de l’exili.

Novela del emigrante

Capítulo I     Cuando alguien por la espalda le sujetó los brazos,
                     quiso gritar, pero una mano
                      le amordazó.

Capítulo II    Cuando alguien por la espalda le amordazó,
                      quiso empezar a dar patadas:
                      tenía los pies atados.

Capítulo III   Los ojos no se los vendaron: tenían que ver
                      la más lenta tortura
                      de su amor prisionero.

Capítulo IV   Mordió la mano que le amordazaba
                       la vida.
                       Gritó, se revolvió, rompió ataduras.
                       Rescató a sus rehenes y se fue.

Capítulo V     Antes de hacerse cómplice o traidor se hizo emigrante.

Epílogo          Un día volverá más joven.

Però no tot és poesia. L’any 1959 va quedar finalista del Premio Nadal amb Central eléctrica, una de les tres obres claus de la novel·la social a Espanya. (Les altre dues són La piqueta, d’Antonio Ferres i La mina d’Armando López Salinas).
Després publicaria La hoja de parra i més tard El homóvil. L’any 1980, Destino li editava també un llibre de relats ─Lucha por la respiración─ que dedicava: A mis hijos. Con la esperanza de que algún día en vez de decir Spain, pueda volver a decir España. Al mateix llegim:

Soneto con estrambote en desagravio a la berza por el licenciado don Luis González de Berceo

El que desprecia, por vulgar,la berza
suele ser el berzotas señorito
que por ser de ciudad se cree exquisito
y almuerza el aire de ciudad, si almuerza.

Paleto ante París, por ser se esfuerza,
cosmopolita, no, cosmopolito,
pues cuando cree que está al último grito
está almorzando con la vieja fuerza.

No es nuevo este berzotas majadero
que ama solo lo más sofisticado,
y mejor traducido o importado.

Su odio a la verdura es heredero
del que, torciendo la nariz, asqueado,
llamaba a Don Benito el Garbancero.

(Era la berza, por lo menos, sana,
y, aunque áspero, alimento nutritivo.
Hoy la comida es americana
muy a menudo, o multinacional,
con sabor y color artificial,
y ─salvando algún caso excepcional─
más que alimento, es preservtivo.)

Tornant a l’Asil poètic, un avís:

¡Cuidado con los eruditos
que van por ahí poniendo notas
a las vidas y a los escritos!
¡Y aún más si son erudiotas!

I el record permanent dels seus camarades:

CANCIONES ALEGRES PARA RECIBIR, EN AUSENCIA, A RAFAEL ALBERTI

Aprended, flores de él:
¡después de cuarenta años
seguir siendo Rafael!

(Lo que va de ayer a hoy:
tú sombra presente fuiste,
y hoy sombra ausente yo soy).

¡Qué confusión, Rafael!
¡Marinero en otra tierra
el marinerito aquel!

La espada murió oxidada.
Que siempre vence el clavel
entre el clavel y la espada.

Mas, Rafael, ¡qué revuelo!
¡Tener que buscarse la tierra
un árbol en otro suelo!

¡Y qué lección la que has dado!
¡Salvar tu raíz sin tierra
y no volver deshojado!

(Rafael, si yo estuviera,
si pudiera recibirte,
si sombra ausente no fuera...)

Cuando entres en Granada,
mi sombra te abrazará,
Rafael, como si nada.

Y, abrazándote, dirá:
aprended, flores, de él
¡después de cuarenta años
seguir siendo Rafael!




ELEGÍA-HOMENAJE A BLAS DE OTERO

Ha muerto Blas de Otero
pero

HERMANOS DE DISTANCIAS

                        “hermano consumido de habitar tu sombra”
                           J. A. Valente, “Punto cero”, La memoria y los signos
                        “Haber llevado el fuego un solo instante
                        razón nos da de la esperanza”
                           J. A. Valente, “No inútilmente”, La memoria y los signos

Compañeros de muchas o de pocas horas,
pero todos hermanos de tiempo y esperanza,
hermanos de palabra y hermanos de distancias:
sé que al vuelo fugaz de algún simposio, a veces,
al llegar ese instante turbio del recuerdo,
entre tanta pregunta, algunos preguntásteis:
¿Y qué hace en Canadá Jesús López Pacheco?

En Canadá hace nieve, y a veces os pregunta:
José Ángel Valente, ¿qué haces en Suiza?
¿Qué haces en Alburquerque, Ángel González?
Juan Goytisolo: y tú, en París, ¿qué haces?
¿Qué hacías en Chicago, Antonio Ferres?
Y en Canadá también, José María Valverde,
¿qué hiciste tantos años entre tanta nieve?
¿Qué haces, Ángel Crespo, en el pobre Puerto Rico?

Fuimos todos preguntas. Y lo seguimos siendo.
La historia respondió a lo que no preguntamos.
Y hoy, lejos de nosotros mismos, respondemos
a lo que nuestras sombras no pueden preguntar
por entre las ruinas de nuestras esperanzas.
                                               8-XII-80, 29-IX-81


  

L’any abans de morir, li publicaven un poemari ─Ecólogas y urbanas─ que subtitulava Manual para evitar un fin de siglo siniestro.

URBANA

Las ciudades ─en efecto─
deberían haberlas construido
en medio del campo,
                               pero sin destruirlo.

EL MALESTAR DEL ESTADO DEL BIENESTAR
                                         O
                    EL FUTURO DEL PARO

                    Se acabó lo que se daba.
                    No hay trabajo para todos
                    los que viven de sus manos.
                    Ni dinero. Ni comida.

                    Los que vivan de sus manos

                    tendrán que comerse las uñas.


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Les coses són senceres allò que aparenten, i darrera d'elles... no hi ha res.

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