realitat

LA PRIMERA MORT DE JULIÁN GRIMAU

Cada any, el 20 d’abril,  Julián Grimau és afusellat. I la nostra memòria, que no falla, el fa reviure per a desesperació dels hereus ─primer AP i després PP─ d’aquell “caballerete” que es va comprar un barret per anar a Londres a descobrir la democràcia. Manuel Fraga Iribarne va jugar un paper destacat al Consell de Ministres que va confirmar la sentència a mort. Era ministre d’Información y Turismo i calia donar un cop d’efecte en l’anodina política espanyola de l’època.
Gregorio Morán, a un article publicat a La Vanguardia el dia 27 d’abril de 2013 es fa un embolic amb un cadàver ple de mort –el de Julián Grimau- i un altre ple de vida d’un poema de Cèsar Vallejo, perquè al final de l’article el primer s’ha transmutat en un cadàver ple de vida, el que explica la transició democràtica.


Sí estem d’acord amb ell quan conclou que 50 anys després de l’assassinat de Grimau, la guerra no havia acabat.

Cuando en abril llega a Madrid la primavera
el cuerpo de Julián volvió a la tierra.
Mucho antes la guerra había terminado,
la guerra que mató a un millón de españoles.
Julián creyó que podía regresar,
pisar otra vez el suelo de la patria.
Ignoraba que el odio y la infamia lo esperaban.
No fue un beso en la mejilla
sino con un apretón de manos que el traidor lo entregó.

Antes del juicio se sabía la sentencia.
Lo acusaron de haber cometido hacía muchos años
crímenes que no existieron ni pensó cometer.
Los testigos no dieron la menor evidencia.
Solamente decían que otros aseguraban que otros habían dicho...
Para el tribunal fue suficiente.
Una vez más un inocente fue llevado a la muerte.
Julián tenía que morir por su rebeldía,
Por su creencia en el bien, por su fe en la humanidad.
No fueron escuchadas las voces que pedían justicia,
las voces que en el mundo pedían libertad.
Julián murió en Abril cuando llega a Madrid la primavera.
Los fusiles sonaron en los campos de Carabanchel.
Pidió que no vendaran sus ojos.
En el recuerdo vio a su esposa y a sus hijos.
Y murió mirando la luz del alba.

Cuidado hermanos, amigos, compañeros.
El odio necesita nuevas víctimas.
Otra vez los bombarderos matan niños descalzos.
De nuevo el fuego quema las aldeas.
Debemos responder.
El poderoso puño del amo debe golpear al odio.
Las luces de la paz deben vencer a las sombras.
En las semillas, en las raíces, en las hojas
está presente un mundo nuevo.

Julián Grimau; desde la tierra tu nombre suena
como el clarín que llama a las batallas.
Julián Grimau; tu nombre suena
como el viento que agita las banderas.

                                        Fernando Lamberg (Xile, 1928- Caracas, 2011)

Només han passat 16 anys de l’assassinat de Grimau quan Fernando López Agudín reprodueix a la revista Triunfo aquestes paraules davant el tribunal que el jutja :
“Nunca he matado ni torturado a nadie. No todos pueden afirmar lo mismo. Así, por ejemplo, yo presento unas lesiones que son el resultado de la tortura. Pues, contra lo que dicen ustedes, yo nunca he intentado ni intentaré suicidarme. Eso no va con mi temperamento.”







AL GLORIOSO GENERAL FRANCISCO FRANCO DESPUÉS QUE FIRMÓ EL FUSILAMIENTO DE GRIMAU

Mi general...
¡Qué bonita letra tiene usted!
¡Oh, qué preciosa caligrafía de cuartel!
Así escriben los tiranos, ¿verdad?
¡Y los gloriosos dictadores...!
¡Qué rasgos!
¡Qué pulso!
¿Quién le enseñó a escribir así, mi general?
Se dice general y se dice verdugo.
Los dos tienen el mismo rango,
los mismos galones.
El general se diferencia del verdugo solamente
en que el general tiene la letra más bonita.
Para firmar una sentencia de muerte
hay que tener la letra muy bonita...
¡Qué letra tiene Ud., mi general!

                                   León Felipe (México, 6-VIII-67)

Però per arribar a la primera mort ─el primer afusellament─ de Julián Grimau hem de passar per la denúncia pública del simulacre que va ser els seu procés. És molt probable que no hi hagi massa diferència amb els que s’obrien en èpoques pretèrites, però l’acabament ─oficial─ de la guerra anava quedant enrere; el que calia era donar un escarment a aquells que encara lluitaven, impregnats d’idees de pau, llibertat i futur.
Només vint dies després de la detenció va poder tenir el primer contacte amb el seu advocat Amandino Rodríguez Armada, al que li explica que el metge cap de traumatologia de la presó de Yeserías ─doctor Sentís─ era el metge policia “Vicente” que l’havia colpejat “científicament” a la Direcció General de Seguretat.
La farsa del judici arribava fins l’extrem de que el ponent comandant Fernández Martín no era advocat i ni tant sols havia acabat el primer curs de Dret.
Amb tal muntatge poc podia fer el seu defensor capità Alejandro Rebollo, amb el que havia contactat només feia set dies.
Malgrat això, la seva dissertació li sembla al seu advocat civil, que ho observa com a espectador, “sólida, bien construida, irrefutable a pesar de haber contado con una semana escasa para prepararla...”
Segueixo amb López Agudín: “...pero no está ahí la eficaz y verdadera defensa ante el asesinato que se prepara.
No. Por el contrario, la auténtica defensa, pese a los buenos deseos del capitán Rebollo, está entre los espectadores, entre los que se encuentran prestigiosos juristas como Lederman ((Francia), Gavin Freeman (Inglaterra), Fausto Tarsitanó (Italia) y varios más. A través de sus rostros inquietos y preocupados es posible discernir la enorme movilización mundial en contra de la dictadura.”

La possible revisió de la pena de mort corresponia al Consell de Ministres. Aquest va durar catorze hores i sembla que la decisió es va prendre per un vot de diferència, encara que no es coneix res amb exactitud ja que tots els ministres es van fer solidaris.
El nostre conegut Fraga Iribarne ─que va morir al llit─, al comunicar la negativa de gràcia, va dir: “Grimau era un torturador professional.”  Segueixo tenint en ment altres membres d’aquell Consell de Ministres: Camilo Alonso Vega, Pablo Martín Alonso, Agustín Muñoz Grandes, Alberto Ullastres.

I arribem al moment final. La matinada del dia 20, sense haver-se pogut acomiadar de ningú, va ser conduit al camp de pràctiques de tir de Campamento. Grimau va donar la mà al capità Rebollo, agraint-li la seva defensa i al tinent de la Policia Armada que l’havia escortat des de Carabanchel; va dir-li al capellà que no necessitava els seus serveis i es va posar en un repetjó per a les pràctiques de tir. “Iba con las manos esposadas y las piernas atadas con un cinturón, negándose a que le vendaran los ojos.
El cuerpo de Julián Grimau cayó dando un pequeño salto hacia atrás. El teniente del pelotón, junto con un capitán médico y un teniente coronel, comprobó que no había muerto. Por tres veces tuvo el teniente que disparar el golpe de gracia.

                                               A JULIÁN GRIMAU

                                   No venimos, Grimau, a condolernos
                                   de este crimen artero de la fiera.
No venimos a unir llanto con llanto
por tu paso camino de la ausencia.

No traemos ni flores ni pañuelos
para conmemorarte en la tristeza;
no hay pésames, ni lutos, ni coronas
después de tu pérdida tan tremenda.

Venimos a elevarte sobre el mástil
de aquella dignidad y fortaleza
que se mantuvo erecto, como un himno,
en tu estancia fecunda por la tierra.

Venimos a juntarnos en un grito
de rebeldía por tu sangre buena
derramada a torrentes sobre el surco
donde la libertad se hará cosecha.

Venimos a traerte este coraje
que tremola en el mundo hecho bandera
y este índice que acusa al asesino
que te tronchó cobarde la existencia.

Hay un dolor volviéndose esperanza
de que has de retornar hecho promesa
y un coro universal que te repite
por mantener erguidas tus ideas.

¡Aquí estamos, Grimau, decididos
a proclamar la luz de tu proeza
para que sea como un astro nuevo
y el yunque forjador de las conciencias!

¡Ya estás resucitado entre los pueblos!
¡Ya eres el comandante de una gesta!
¡Ya estás multiplicándote en el mundo
de los que ven tu ejemplo hecho una hoguera!


                                   Elena G.Lavín de López (La Habana)


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