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“Curioso es el fenómeno de por qué una poesía, entre nosotros, adquiere actualidad; de por qué unos poetas son estimados en sus justos, o muchas veces exagerados méritos, y otros son encasillados por la crítica ─recordemos el caso de Manuel Altolaguirre entre otros─ o bien juzgados ligeramente, sin tener en cuenta la circunstancia y situacionalidad de cada uno”.


Això ho escriu José Esteban al 1970 com a introducció al llibre Tiempo de siega y otras yerbas. Però el llibre havia estat escrit el 1960. Les causes del retard en la publicació les explica el mateix Esteban: “Estas circunstancias impeditivas se basan en el caràcter socio-político y de concepción de la poesía como servicio; al encasillamiento de su autor y a que su poesía es una continuación de su vida, una expresión más de su modo de concebir la existencia como una entrega a los demás, expresada claramente en los versos,

‘Darlo todo, y lanzarse a plena calle.
Darlo todo o, si no, quedarse en casa.”

Fent una mica d’història, a finals de 1977, als inicis de les Arrels ─a l’Avant en paper─ li vaig dedicar “Carlos Álvarez, el poeta constantment empresonat”, acompanyat d’una caricatura de Vázquez de Sola que el representava amb el tòpic vestit de ratlles aguantant la bola lligada a la cama per una cadena.

Carlos Álvarez fa 83 anys el 26 de desembre . Ja ha donat molt passos.

PRIMEROS PASOS

Mis versos no son míos: lo confieso.
Estaban en el borde del camino
cubiertos por el polvo,
muy lejos de la ruta
vertical hasta el cielo de mis sueños,
y apenas alcanzaban
la incierta ingravidez de mis sandalias...
(la mano en los bolsillos, y en el pecho
la canción y el sosiego,
las estrellas dictaban mi camino).
No supe descubrirlos
hasta el primer tropiezo:
cuando azoté la tierra con las manos
y la noche murió sobre mi espalda,
y sólo entonces supe
que entre el polvo y el barro se escondían
el manantial primero
que alumbra el río,
el río de incansable singladura
que vierte sobre el mar su propia entrega,
el mar que se alimenta
de su escena de amor sobre la playa...
Pero caí de bruces en el polvo
y me dolió la tierra,
y cuando nuevamente
me alcé sobre mí mismo y contra el cielo
y la noche volvió a tener su espejo,
mis manos ya no estaban
ociosas en el fondo del bolsillo,
y buscaban con gesto sorprendido
la causa soterrada
de la voz dolorida que se apretó en mi carne;
la palabra antes dicha
gota a gota de sangre, verso a verso,
con amor y dolor puesta en barbecho
a cada nueva siembra
por los hombres que hicieron el camino
para que yo pudiera recorrerlo.

Aurora de Albornoz, al pròleg a La campana y el martillo pagan al caballo blanco (1977) destaca el caràcter de la seva poesia:

“Carlos Álvarez es poeta testimonial siempre, pero si es cierto que, con frecuencia, da testimonio de hechos históricos de caràcter colectivo, no es menos cierto que también puede dar testimonio de sentimientos o experiencias de caràcter íntimo: que dedique poemas a Julián Grimau o a Che Guevara; que se solidarice con los mineros asturianos en huelga o con los hombres torturados por defender sus ideas, no significa que, en muchas otras ocasiones, renuncie a hablar de sus personales desilusiones, dolores, temores...”

SI LA BRIZNA de hierba, la espesura
me abruma de verdor; si el mar evoco,
no su oleaje me emborracha loco,
sino una gota mínima y oscura.

Poco la herida de mi dardo dura
cuando el amor apunto, ni ese poco:
de bruma se disfraza si lo toco,
si rendirme pretendo a su figura.

¿Nunca los dioses me darán permiso
para aceptar la flor que se me ofrece
y tienen los humanos por derecho?

En todas las aduanas un aviso
pusieron contra mí. Cuando amanece
hay mucho plomo que me ronda el pecho.


LA PASIÓN SEGÚN PIER PAOLO

─¿Adónde te escondiste,
Amado , y me dexaste con gemido?

San Juan de la Cruz.

─¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?

Lope de Vega.

Aunque pudiera ser otra distinta,
la de Leonardo acude a nuestra mente
si evocamos la Cena. De igual forma,
Juan Sebastián, el dulce padre eterno,
parece estar inmerso en esa atmósfera
que se adivina densa en la pintura,
y establece dinàmica la puente
de aquel tiempo al que ahora ─el gran leproso─
nuestra carne erosiona. Pier Paolo
según los Evangelios en el vértice
medita; los discípulos
o le preguntan o entre sí murmuran
(el que duda, el que niega, el que traiciona)
la gigantesca escena componiendo.
Cuando el canto coral al auditorio
conmueve y difumina cada imagen,
el Maestro recata su presencia,
y acaso un lienzo vago contemplamos
donde charlan los doce comensales
y logran que la huida silenciosa
de la central figura
nadie pueda advertir. El sacrificio
va pronto a consumarse, y ya el incienso
con que en Getsemaní la flor extraña
le envolviera se esconde: entre las olas,
el súbito escenario nos lo ofrece
de nuevo, caminando,
...y alguien le espera cuando su pisada
se dibuja en la playa de Fregene.

En aquesta ocasió he trobat la col·laboració impagable dels prologuistes. Malgrat hi ha una coincidència de fons en tots ells, els matisos són importants Llegim ara Andrés Sorel a Versos de un tiempo sombrío (1976). Podria signar el mateix avui dia, acompanyant una foto del cínic Rajoy lluint desvergonyit el Marca.

“Quién lee? ¿Cómo ampliar el círculo vicioso, maldito en que la creación literaria se debate? Las editoriales, revistas, críticas del guetto, incontaminadas, incontaminantes, de los mudos, guiados, unidimensionales lesctores del ‘As’. M.L. Estefanía, pasivos televidentes alimentados por una cultura del ocio sustentada en la propia riqueza que ellos crean. [...] No medimos los versos de Carlos Álvarez, él, que escribía desde un tiempo sombrío en el que todos fuimos, de alguna forma, y más que él, desde luego, cómplices. No se puede estar, ni entonces ni ahora, en medio del camino. A la hora de escribir, vivir, sólo hay un tema: la libertad.”

EL VEINTISIETE DE SETIEMBRE

Mientras luchaba yo con mi cabeza
doliente en una celda de castigo,
de madrugada descuajaron trigo
de cinco espigas jóvenes. Nobleza

y error ya irreversibles. No hay belleza.
No hay ninguna belleza en lo que digo.
cinco cuerpos de piedra por testigo
pongo sobre este abismo de vileza.

España, patria mía, ¿por qué ofreces
ese semblante trágico al que intenta
reflejar en sus ojos tu hermosura?

Muéstranos el desnudo en que amaneces
quitándote la màscara sangrienta
que tu sereno rostro desfigura.

Víctor Pozanco, a Poemas para un anàlisis (1977), fa una molt breu introducció ─Análisis de espuma─:

“Las palabras escritas por ese poeta que se llama Carlos Álvarez son un mar terne que combate. Su poesía, como la espuma, brota y desaparece para brotar de nuevo. Está ahí, como una blonda que bordea un hábito de agónicos claustros. La espuma se desvanece y ... [...] Y ahí estamos con nuestras palabras; ahora, las de Carlos, un poco nuestras.”

Colocar un peldaño es lo importante:
acortar el peligro y la distancia,
asomar ya los dedos como garfios
por el alto pretil de la muralla,
y dejar que el esfuerzo del hermano
apoye su raíz en nuestra espalda...
¡Es tan difícil comenzar de nuevo...!
¡Tan mísero partir desde la nada...!
...y está ya tan lejano el primer árbol;
...y estamos ya tan cerca de mañana...
Con el pecho cubierto por el musgo,
sumergido en el frío que me avanza,
un presagio de espumas y de brisa
me adormece el rencor en la garganta.
Seguiré donde estoy: como un relieve
sin cultivar del muro que adelanta
su mano hasta otras manos... ¡Que me crezca
en el hombro el dolor de una pisada!

AUTORRETRATO MACHADIANO

¿La sembraron mis manos, o me fue regalada
la flor del sentimiento fraterno que cultivo?
Sólo sé que su aroma me emborrachó, y que nada
me importa tanto: es ése el fin para el que vivo.

No escatiméis el rojo si, al pintar mi cabeza,
buscáis el fondo exacto que defina mi gesto.
Mas añadidle un tímido color gris de pobreza
donde se apague el brillo que pueda ser molesto.

Acaso alguna cosa logré desde que dura
mi juego de las mágicas palabras con el rito:
si al hablar de mí mismo mejoré la figura,
mis versos me obligaron a mantener lo escrito.

Una cosa quisiera: dejar como recuerdo
el de un hombre que quiso realmente ser humano.
Si miro hacia el pasado, quizá con ello pierdo;
abierto hacia el futuro, seguro estoy que gano.

Y cuando llegue el día del último coraje
necesario en la vida, alerta quiero estar.
No por miedo a que abrume mi exceso de equipaje,
sino para impedirle a mi pulso naufragar.
Ens tornarem a trobar en el teu 84 aniversari. I els teus cabells blancs ressaltaran sobre el fons roig amortit per un gris ric en matisos, que no de pobresa, perquè la teva brillantor mai és molesta. Ans al contrari, ens marca el camí.


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Les coses són senceres allò que aparenten, i darrera d'elles... no hi ha res.

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