realitat

Alberti, "Loco por cuenta propia"

El dia 16 de desembre, Rafael Alberti faria 114 anys. I a la festa d’aniversari acudiria amb la seva melena blanca i una camisa de colors, com si el temps no passés per a ell. Recitaria alguns dels seus poemes, i altres els cantarien: Paco Ibáñez, Rosa León, Javier Ruibal, Luis Pastor,... i, inclús, Enrique Morente i Carlos Cano, que no voldrien deixar d’acompanyar el mestre
I així, la seva memòria traspassaria els límits que li marca la música i regnaria el vers, l’accent i la rima.

COPLAS PARA MANUEL GERENA

Las coplas que de ti salen,
te salgan como te salgan,
valen.

Porque tú no estás ni estamos
para fuegos de artificio
cuando apenas respiramos.

Escribir para cantar...
cuando se canta, lo escrito...
ya pertenece a la mar.

Te llamas Manuel Gerena.
¡Qué bien consuena tu nombre
con la pena!

La pena que es valentía
Cuando no dejan al pueblo
más que pena y agonía.

Pena grande que quebranta
los huesos si al pueblo ponen
una soga en la garganta.

Canta, muchacho andaluz,
porque tu cante a la sombra
le quita cruz y da luz.

Canta y sigue, que delante
de ti se abre toda España
a la honda voz de tu cante.

Roma, diciembre 1971



Por mi primer encuentro con Rafael Alberti
Homenaje de 90 años de Picasso; Vallauris y París

Me he atrevido
a coger la pluma
y sacar de mi pecho
todo cuanto deseo
decirte en estos momentos:
¡Rafael, porque miro y te veo!
¡porque oigo, y te siento!
y así te digo:
Bajo tu firme mano
sostienes papel y pluma
que mueve tu pensamiento
haciendo grabar la tinta
para bien de nuestros tiempos.
Rafael, yo que te he visto,
o que te he oído,
y sentido a mi lado,
pude observar los deseos
de tus ojos
y de tu cuerpo callado.
Yo bien sé
que pisar tu puerto quisieras,
pero. Rafael, mira que te digo:
no sientas penas
que vas en un barco
que mueve el timón,
brazos de tus brazos,
y también las bocas
que vamos gritando.
Y con todo esto
quiero decirte, Rafael,
que oirás un grito
que diga: ¡tierra!
y por fin vivirás en tu Puerto;
y yo en mi Puebla
y te digo, Rafael
que se acerca el momento.

1 diciembre 1972. Manuel Gerena.

I en aquesta gran festa d’aniversari, en un racó, per no molestar, també hi seran els Amics ─amb majúscula─ de la Residencia: Luis Buñuel i Federico. Quan Rafael, en un moment oportú, s ’atansa on són, no poden evitar parlar d’aquells temps en els que recorrien Toledo, a la nit, com si fossin fantasmes, complint algun mandat de l’ordre “Los hermanos de Toledo” de la que Luis i Federico eren fundadors ─Luis n’era el Gran Mestre─ i Rafael, com li recordaven amb sorna, un simple “caballero”.



“Es verdad, Luis. Tienes razón. No nos hemos renovado en nada. Aquellos maravillosos años circulan aún por nuestras venas, fecundándonos, cegándonos con deslumbrador recuerdo.”

Federico es va acomiadar amb el seu ¡Adiós, primo!, del dia del mutu reconeixement poètic.

Volta per allà Louis Aragon. S’havien vist per darrera vegada a Sabadell, el 14 de març de 1980 i Rafael l’havia saludat, com no! amb un poema:

Aragon,
decir sólo Aragon
o decir sólo Louis
o más completamente, decir Louis Aragon
en París, en Moscú o allá en aquel Madrid
cercado de la sangre.
Una luz sin remedio
en agudo cristal que se rompe de ira.
Una furia que invade,
un fúlgido torrente que sacude
y llena de señales este siglo que pasa.

Queráis o no queráis
su sitio ya está allí fijo y movible.
Y no habrá paz que lo condene,
guerra que lo soporte,
piedra o palabra que intente derribarlo.
Inútil rehuirlo
pues es imán que atrae,
absorbe, impulsa, arrastra [...]

Y ahora Aragon, aquí
en esta Cataluña estremecida
en vísperas de algo, desvelada
por alcanzar su altura,

Con su libre senyera al son de un mismo viento,
cuando la Santa Espina, en aquel tiempo muda,
“vuelve otra vez la voz ─tú lo dijiste─
a los bosques cantores que callaron”
y aquel mi hoy renovado Aragon en Madrid,
en los días aún con alba de esperanza [...]

Y tú estás aquí ahora,
tus ojos presenciales,
te vemos, te tocamos
después de tantos muertos
todos del mismo rostro, de la misma
sangre que nos sustentan,
o de los que con nombres reposados en nuestro corazón
cantan, luchan, accionan,
siempre vivos por ellos:
García Lorca,
Vallejo,
Machado,
Companys,
Hernández,
Eluard,
Matisse,
Neruda,
Allende,
Picasso...
y tantos otros
que, constantes, desvelan
el perturbado sueño de las sombras de España.
Yo te saludo, Louis,
hermano nuestro,
no sólo en Cataluña, sino en medio
de este tremendo ruedo peninsular que anhela
solo abrirse a la luz
al pleno, libre aire que merece.

114 anys, viu a la memòria dels que el van conèixer o el van llegir ─que són dues vies per arribar a l’estimació─ no es poden celebrar cada dia ─gran descobriment!─ però no deixen de ser una bona excusa per retrobar els amics.
Quan la festa està a punt d’acabar, Marcos Ana li recorda el viatge a Portugal després de la Revolució dels clavells i la seva resposta a la pregunta d’un periodista:

─Maestro, ¿usted no cree que le limita un poco tener que escribir, a veces, al dictado de su Partido?
─Mire usted, voy a responder a su impertinencia: a mí jamás me ha dictado mi Partido lo que tengo que escribir. Siempre escribo lo que me dicta el corazón, lo que ocurre es que mi corazón es comunista.

Grans aplaudiments recullen les seves paraules. Són molts els convidats que s’han atansat a escoltar-lo.



A poc a poc la festa ─a la meva imaginació─ ha anat perdent empenta, però encara veig com Rafael s’escapoleix acompanyat de Pablo Neruda. Hi ha una llibreria al costat i aprofiten l’aparador per recordar “cuando en París vivíamos junto al Sena con Rafael Alberti. Sosteníamos con Rafael que nuestra época es la del realismo, la de los poetas gordos.

─Basta de poetas flacos! ─me decía Rafael, con su alegre voz de Cádiz─. Ya bastantes flacos tuvieron para el Romanticismo!
Queríamos ser gordos como Balzac y no flacos como Bécquer. En los bajos de nuestra casa había una librería y allí, pegados a la vitrina, estaban todas las obras de Víctor Hugo. Al salir nos deteníamos en la ventana y nos medíamos:
─Hasta dónde mides de ancho?
─Hasta Los trabajadores del mar. Y tú?
─Yo solo hasta Notre Dame de Paris.

Ambdós esclaten a riure. “Rafael va incubando la risa, va suscitándola hasta que, irresistible, le sacude todo el cuerpo, comprendiendo lo que antes fue su rizada cabellera.”
Neruda escriu al desembre de 1972, a Isla Negra:

“El gallardo joven que conocí en 1934 vestido de violenta camisa azul y de corbata como una amapola cumple ahora 70 años sin que le haya sido posible envejecer, aunque ha hecho todo lo posible para llegar a viejo: no se negó a ningún combate, a ninguna disciplina, a ningún trabajo, a ninguna alegría, a ningún exceso.

Ha sido generoso con su poesía y con su vida. No lo derrotó la derrota ni el destierro, ni le crecieron arrugas en el corazón cuando cargó, como un bardo antiguo, con todo el peso de un pueblo, de su pueblo, en el éxodo.

Tuvo un sentimiento magnánimo hacia los injustos y hacia los envidiosos y se mantuvo como una abeja en el áureo y terrestre vaivén de su poesía.

Cuando se escriba la verdadera historia de España, saldrá a relucir su perfil de medalla. Y se verá que ese rostro dorado liberó la poesía hispànica: como un manantial de luz, le agregó la dimensión clásica y popular de su alegría. [...]”

I amb aquestes paraules, premonitòries, tots recordem l’imatge de Rafael acompanyat per Dolores dirigint-se a presidir la primera sessió del Congrés de Diputats de la nostra pseudo-democràcia.



I aquesta foto. I aquells moments. I aquests moments em porten a l’Alberti més combatiu. El de la revista Octubre.

LA IGLESIA MARCHA SOBRE LA CUERDA FLOJA

Un, dos, tres.
¿Quién va? ¿Quién es?
¿A dónde va Su Santidad?

─A bendecir la cristiandad.
Mis oraciones
darán más fuego a sus cañones.
Mi agua bendita
redoblarà su dinamita.
Nuestra Señora
será la dulce cargadora
de los fusiles
de sus guardias civiles
y Dios, el guía
de su secreta policía.

Un, dos, tres.
¿Quién va? ¿Quién es?

─Ven tú, barquero,
devoto y màrtir del dinero.
Cristo te ampara.
Su Santidad y su piara.
El cielo eterno
yo le prometo a tu gobierno,
paz en la tierra,
si el campesino hace guerra,
vida infinita,
si a los obreros se la quita.
Banquero, hermano,
sube hasta mí, dame la mano,
que si la cuerda,
que si la cuerda,
se rompe iremos a la mierda.

(Número 2. Madrid, julio-agosto, 1933)




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Les coses són senceres allò que aparenten, i darrera d'elles... no hi ha res.

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