realitat

García Lorca en altres veus

Ja fa 80 anys ─el 18 d’agost─ García Lorca va ser assassinat. Les seves despulles segueixen sense ser localitzades.

Antonio Machado ens ho recordava a

EL CRIMEN FUE EN GRANADA

I. EL CRIMEN

Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aun con estrellas, de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
─sangre en la frente y plomo en las entrañas─
…Que fue en Granada el crimen
sabed ─¡pobre Granada!─, en su Granada…

II. EL POETA Y LA MUERTE

Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
─Ya el sol en torre y torre; los martillos
en yunque, yunque y yunque de las fraguas─.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
“Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban…
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
¡qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!”

III

Se le vio caminar…
Labrad amigos,
de piedra y sueño, en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

María Teresa León, a Memorias de la melancolía explica com era Federico:

“...era el hombre que siempre llegaba tarde. Cuando se le decía: Vente a comer con nosotros, a veces no llegaba nunca...Cuando se caminaba junto a Federico había que detenerse para reír y para cruzar la calle. Sufría una cierta vacilación al andar. ¡No, no pases! ¡Aún, no! Pero hombre, si ya no hay ningún coche. Eso no se sabe nunca... Tal vez por esa su incertidumbre en los cruces, Federico iba rodeado de amigos... Era el año 1936. Algo diferente se respiraba por las calles madrileñas. Federico se sentaba sin miedo junto a los políticamente comprometidos. Puede que antes los criticase, pero en aquel momento en que comenzaban a prenderse las hogueras, no. [...]
...se había ido a pasar el verano a Granada, a casa de sus padres, pero...”

A mi amiga María Teresa

Alta.
¡Mira cómo vuela la garza!

Rubia.
¡Mira cómo canta la luna!

Teresa.
¡Mira cómo escribo tu nombre en la arena!

Como diu María Teresa León, Federico tenia molts amics, però cap com Luis Buñuel. Aquest escriu a Mi último suspiro: “De todos los seres vivos que he conocido, Federico es el primero. No hablo de su teatro ni de su poesía, hablo de él. La obra maestra era él. Me parece , incluso, difícil de encontrar alguien semejante. Ya se pusiera al piano para interpretar a Chopin, ya improvisara una pantomima o una breve escena teatral, era irresistible. Podía leer cualquier cosa, y la belleza brotaba siempre de sus labios. Tenía pasión, alegría, juventud. Era como una llama. [...]
Federico sentía un gran miedo al sufrimiento y a la muerte. Puedo imaginar lo que sintió, en plena noche, en el camión que le conducía hacia el olivar en que iban a matarlo.
Pienso con frecuencia en ese momento.”

[A Luis Buñuel]

La primera verbena que Dios envía
es la de San Antonio de la Florida.
Luis: en el encanto de la madrugada
canta mi amistad siempre florecida,
la luna grande luce y rueda
por las altas nubes tranquilas,
mi corazón luce y rueda
en la noche verde y amarilla.
Luis, mi amistad apasionada
hace una trenza con la brisa.
El niño toca el pianillo,
triste, sin una sonrisa.
Bajo los arcos de papel
estrecho tu mano amiga.

Rafael Alberti, a La arboleda perdida: “¡Noche inolvidable la de nuestro primer encuentro! Había magia, duende, algo irresistible en todo Federico. ¿Cómo olvidarlo después de haberlo visto o escuchado una vez? Era, en verdad, fascinante: cantando, solo o al piano, recitando, haciendo bromas o incluso diciendo tonterías.”
“A los pocos días de mi encuentro con Federico... le llevé un soneto, homenaje de un poeta de Andalucía la Baja, marinera, a él, poeta de Andalucía la Alta, aquella más dramàtica, triste, honda, de los montes y los patios recónditos. Escribir un soneto entonces, todavía ardiendo los último rescoldos del ultraísmo, era todo un atrevimiento, una audacia condenable, que no se debía tolerar. Pero el efecto fue muy otro: mi

A FEDERICO GARCÍA LORCA

Sal tú, bebiendo campos y ciudades,
en largo ciervo de agua convertido,
hacia el mar de las albas claridades,
del martín-pescador mecido nido;

que yo saldré a esperarte, amortecido,
hecho junco, a las altas soledades,
herido por el aire y requerido
por tu voz, sola entre las tempestades.

Deja que escriba, débil junco frío,
mi nombre en esas aguas corredoras,
que el viento llama, solitario, río.

Disuelto ya en tu nieve el nombre mío,
vuélvete a tus montañas trepadoras,
ciervo de espuma, rey del monterío.

me hizo famoso y corrió de mano en mano por las tertulias y jaleadores de Federico.”

Al rebre la notícia de l’afusellament, escriu l’ELEGÍA A UN POETA QUE NO TUVO SU MUERTE.

No tuviste tu muerte, la que a ti te tocaba.
Malamente. a sabiendas, equivocó el camino.
¿Adónde vas? Girando, por más que aligeraba,
no paré tu destino.
¡Qué mi muerte madruga! ¡Levanta! Por las calles,
los terrados y torres tiembla un presentimiento.
A toda costa el río llama a los arrabales,
advierte a toda costa la oscuridad al viento.
Yo, por las islas, preso, sin saber que tu muerte
te olvidaba, dejando mano libre a la mía.
¡Dolor de haberte visto, dolor, dolor de verte
como yo hubiera estado, si me correspondía!
Debiste de haber muerto sin llevarte a tu gloria
ese horror en los ojos de último fogonazo
ante la propia sangre que dobló tu memoria,
toda flor y clarísimo corazón sin balazo.
Mas si mi muerte ha muerto, quedándome la tuya,
si acaso les esperaba más bella y larga vida,
haré por merecerla, hasta que restituya
a la tierra esa lumbre de cosecha cumplida.

Alberti li dedica un altre poema, ja des de l’exili, a Punta del Este (Uruguai). Explica que una nit, en somnis, se li fa present, envellit, com si el temps hagués continuat passant per ell. “Pensé que tal vez ascendía del barranco en donde fue arrojado para reconciliarse conmigo ─¿sería eso?─ por las mínimas e inocentes rencillas literarias que alguna vez pudimos haber tenido. RETORNO DE UN POETA ASESINADO se llamó aquel tercer poema:

Has vuelto a mí más viejo y triste en la dormida
luz de un sueño tranquilo de marzo, polvorientas
de un gris inesperado las sienes, y aquel bronce
de olivo que tu màgica juventud sostenía,
surcado por el signo de los años, lo mismo
que si la vida aquella que en vida no tuviste
la hubieras paso a paso ya vivido en la muerte.

Yo no sé qué has querido decirme en esta noche
con tu desprevenida visita, el fino traje
de alpaca luminosa, como recién cortado,
la corbata amarilla y el sufrido cabello
al aire, igual que entonces
por aquellos jardines de estudiantiles chopos
y calientes adelfas.

Tal vez hayas pensado ─quiero explicarme ahora
ya en las claras afueras del sueño─ que debías
llegar primero a mí desde esas subterráneas
raíces o escondidos manantiales en donde
desesperadamente penan tus huesos. Dime
confiésame, confiésame
si en el abrazo mudo que me has dado, en el tierno
ademán de ofrecerme una silla, en la simple
manera de sentarte junto a mí, de mirarme,
sonreír y en silencio, sin ninguna palabra,
dime si no has querido significar con eso
que a pesar de las mínimas batallas que reñimos,
sigues unido a mí más que nunca en la muerte
por las veces que acaso
no lo estuvimos ─¡ay, perdóname!─ en la vida.

Si no es así, retorna nuevamente en el sueño
de otra noche a decírmelo.

Retornos de lo vivo lejano (1948-1956)


Un dels poemes més populars d’Alberti ─amb l’ajuda de Paco Ibáñez─ té el seu origen en aquesta carta de Federico:

Querido primo: ayer tarde hubo aquí una gran tormenta. Dime, por favor, si también la hubo ahí. Trabajo, entregado a la poesía, que me hiere y me manda.

¡Adiós!
¡Al molino del amor,
por el toronjil en flor!
¡Adiooós!

Abrazos,
FEDERICO

¿Cuándo vienes a Granada?

BALADA DEL QUE NUNCA FUE A GRANADA

Qué lejos por mares, campos y montañas!
Ya otros soles miran mi cabeza cana. Nunca fui a Granada.
Mi cabeza cana, los años perdidos.
Quiero hallar los viejos, borrados caminos.
Nunca vi Granada.
Dadle un ramo verde de luz a mi mano.
Una rienda corta y un galope largo.
Nunca entré en Granada.
¿Qué gente enemiga puebla sus adarves?
¿Quién los claros ecos libres de sus aires?
Nunca fui a Granada.
¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone
cadenas al habla de sus surtidores?
Nunca vi Grananda.
Venid los que nunca fuisteis a Granada.
Hay sangre caída, sangre que me llama.
Nunca entré en Granada.
Hay sangre caída del mejor hermano.
Sangre por los mirtos y aguas de los patios.
Nunca fui a Granada.
Del mejor amigo, por los arrayanes.
Sangre por el Darro, por el Genil sangre.
Nunca vi Granada.
Si altas son las torres, el valor es alto.
Venid por montañas, por mares y campos.
Entraré en Granada.

Baladas y canciones del Paraná, 1954

“Berceuse” a Rafael cuando se vuelva
otra vez un niño

¡Rafael!
¡A cerrar ya mismo los ojos,
que viene Matusalén!

¡Ay qué barba tan espesa!
Aquí no viene, descuida.
Yo le diré que se coma
al niño de la vecina.

Luego serás un mandor
grande de marinería.
¡Matusalén, puedes irte!
¡No te asustes! ¡Mira, mira!

Adolfito Salazar
saludaba a su abuelita
agitando los visillos
de encajes y sedalina.

¡Pero vamos! ¿Te desvelas?
Adormidera amarilla
te daré mañana mismo.
¿Ahora quieres tu barquita?

¡Rafael!
¡A cerrar ya mismo los ojos!
¡Venga usted, Matusalén!

Miguel Gila a Memorias de un exilio: “... la última vez que estuve en México... sentí necesidad de escribir a Federico García Lorca, a Pablo Neruda y a Miguel Hernández para pedirles un poema de despedida para Víctor Jara.”

Pedro Garfias

A FEDERICO GARCÍA LORCA

También yo quiero hablarte, Federico,
con esta ruda voz que ahora me brota
del mar de mi garganta.
─El crimen fue en Granada─
dijo el maestro Antonio.
Y yo digo: En Granada fue la aurora
decidida del mundo.
Aquella madrugada
sintió el fascismo resbalar los secos
gusanos por su entraña.
Muerta estaba la noche, petrificada, lívida;
muerta la aurora, igual que un agua presa;
muerta la luz, en su ataúd de sombras;
y muertos te mataron a ti, que eras la vida
y la espiga y el árbol y la yerba y la rosa.
Viviste plenamente tu vida de poeta,
de poeta del pueblo
y has muerto exactamente a la hora justa,
cuando tu muerte es vida para el pueblo.
Yo te digo, Federico, hermano,
que aguardas desvelado
con el oído atento, bajo la tierra pálida,
el disparo de luz de la victoria:
descansa en buena hora.
Cada obrero español, cada soldado
tiene ya abierto, por sus propias manos,
su agujero en la tierra, que es trinchera o es fosa.

Juan Gil-Albert


DOS SONETOS

A Federico García Lorca

I

Aquel pichón dorado que tuviste,
la pompa levantina de mi envío,
con las rosadas bridas del estío
pasó a ser de tu casa ornato triste.

Transparente ciudad, la que ofreciste
galas de pluma en marco de tu río
al que en laurel precoz, amigo mío,
gloriosa es ya la luz con que se viste.

Solitario está en tierra, enmudecido,
vástago fiel de músicas umbrosas
otras alas circundan al poeta.

¡Oh príncipe cantor muerto en la meta
de la feliz Alhambra en que has crecido!
Que aquel pichón te otorgue eternas rosas.

II

Esta tumba, ¡oh feliz algarabía!,
de la que monstruos huyen espantados,
la Fama y sus satélites alados
cercan de noche hasta romper el día.

Esta será la ruta de alegría
que frecuenten umbrosos los ganados,
y donde los poetas desolados
hallen la flor ardiente que los guía.

Los hombres que repudian la Belleza
convirtieron en losa lo que fuente
manó siempre vivaz, siempre sonando.

Mas del que duerme aquí, sin par clareza,
un silbo arrullador llega a la gente
que la ve entre arrayanes convocando.

Aquests dos sonets van ser publicats a la revista “Hora de España”, número XII, València, desembre de 1937. Del mateix Gil-Albert i a la mateixa revista, número XV, març de 1938, és l’article La poesía en la muerte de Federico García Lorca on estudia els poemes d’Arturo Serrano Plaja, José Moreno Villa, José Bergamín, Emilio Prados, Dámaso Alonso, Antonio Machado, Rafael Alberti, Manuel Altolaguirre, Miguel Hernández, Antonio Aparicio, Lorenzo Varela, Pedro Garfias i Luis Cernuda.
De la mateixa revista són els texts que transcric a continuació.

Pablo Neruda

[...]

“¿Sí, cómo atreverse a escoger un nombre, uno sólo, entre tantos silenciosos? Pero es que el nombre que voy a pronunciar entre vosotros tiene detrás de sus sílabas oscuras una tal riqueza mortal, es tan pesado y tan atravesado de significaciones que al pronunciarlo se pronuncian los nombres de todos los que cayeron defendiendo la materia misma de sus cantos, porque él era el defensor sonoro del corazón de España.
¡Federico García Lorca! Era popular como una guitarra, alegre, melancólico, profundo y claro como un niño, como el pueblo. Si se hubiera buscado difícilmente, paso a paso por todos los rincones a quien sacrificar, como se sacrifica un símbolo, no se hubiera hallado lo popular español, en velocidad y profundidad, en nadie ni en nada como en este ser escogido.
[...]
Y perdonadme que de todos los dolores de España os recuerde sólo la vida y la muerte de un poeta. Es que nosotros no podremos nunca olvidar este crimen, ni perdonarlo. No lo olvidaremos ni lo perdonaremos nunca. Nunca.”

Emilio Prados


ESTANCIA EN LA MUERTE
CON FEDERICO GARCÍA LORCA


[...]

II

BUSCA

Tu muerte me repiten; el nombre de tu ausencia,
y apenas si detienen su voz por conocerte.
¿Manejado está el viento por el antojo humano
que ya en él ni pregunta si tu cuerpo resiste?

Bajo su piel violenta que hoy la guerra domina
o el silencio límite redondo de una lágrima,
la palabra construye la rosa de tus glorias,
sin conocer apenas el color de tu mano.

Yo sé que junto al agua el imán de tu brújula,
hace girar sus índices hacia el dulce horizonte
donde el pan y el azúcar con el carbón y el aire
alzan bella la aurora porque el hombre trabaja.

Pero miro la tierra; quizás no ha conocido
un dolor más profundo cuando tú la pisabas.
Miro rotos los cauces desangrarse en su pecho,
donde levanta el árbol su soledad de màrtir.

¿Qué paisajes se encienden debajo de tus pulsos?
Sentí los misteriosos sabores de tu savia
y sé que hoy en la tierra sólo tu dolor fluye,
pero no sé seguirte a través de su forma.

Es verdad que te niegas cuando el tiempo te llama;
cuando la voz te busca necesaria en la sombra;
que la muerte se viste con la ausencia en tu sangre,
pero yo te presiento de nuevo por mi frente.

Los que no te conocen me llevan a tu alcance;
los que nunca supieron que tu sangre gemía.
Me repiten tu muerte los que no te conocen.
Si estás y eres espacio, hermano, canta el cielo.

[...]

Vicente Aleixandre

“Su corazón no era ciertamente alegre. Era capaz de toda la alegría del universo. Pero su sima profunda, como la de todo gran poeta, no era la de la alegría. Quienes le vieron pasar por la vida como un ave llena de colorido, no le conocieron. Su corazón era como pocos apasionado, y su capacidad de amor y de sufrimiento ennoblecía cada día más aquella noble frente. Amó mucho, cualidad que algunos superficiales le negaron. Y sufrió por amor, lo que probablemente nadie supo.”


Més articles



Segueix-nos

Comparteix

Tw
Fb
G+

Tradueix


edita

Comunistes de Catalunya

Comunistes de Catalunya


Les coses són senceres allò que aparenten, i darrera d'elles... no hi ha res.

Jean-Paul Sartre

X

Col·labora!

Formulari de Contacte

Contacta amb la redacció de la realitat*

Formulari de Convocatòries

Fes-nos arribar convocatòries d'actes i mobilitzacions

Formulari de Notícies

Informa'ns d'allò que passa al teu voltant


ajuda'ns a conèixer i transformar la realitat*