les arrels

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La columna d'en Miquel Àngel Soria


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NO UN POETA QUALSEVOL

dilluns, de gener 15, 2018
El món no seria el mateix sense els poetes. A la Revolució li faltaria el que la cantés, el que la fes sempre present, en part gràcies a la tradició oral. Per això em semblen tant importants. I cada cop que perdem algú se’ns va quelcom de nosaltres. I fem esforços per no oblidar-los. O, com a poc, ho intentem.
Ja ens atansem al dia, el 26 de gener, que farà quatre anys que ens va deixar el gran poeta mexicà José Emilio Pacheco, del que ja m’he ocupat anteriorment.



Quan li van dir que potser era el poeta més important viu d’Amèrica Llatina ─és una manera de quedar bé i sobre tot si li acaben de donar el premi Cervantes─, va respondre que “ni tant sols era el més important del seu barri, ja que a prop vivia l’argentí Juan Gelman.” Cal una prova més gran de la magnitud del personatge?
Dono una ullada a la biblioteca i trobo part de la seva obra en prossa ─novel·les curtes i contes: Morirás lejos, Las batallas del desierto, o El principio del placer─ que cuidava junt al periodisme. Però és en la poesia on es fa etern.
A Los trabajos del mar (1983) trobo aquest

MALPAÍS

                                               Malpaís: Terreno árido, desértico e ingrato; sin agua
                                               Ni vegetación; por lo común cubierto de lava.
                                                  F.J. Santamaría: Diccionario de mejicanismos

Ayer el aire se limpió de pronto
y aparecieron las montañas.
Siglos sin verlas. Demasiado tiempo
sin algo más que la conciencia de que están allí circundándonos.
Caravana de nieve el Iztaccihuatl.
Crisol de lava en la caverna del sueño,
nuestro Popocatépetl.

Esta fue la ciudad de las montañas.
Desde cualquier esquina se veían las montañas.
Tan visibles se hallaban que era muy raro
fijarse en ellas.
Sólo nos dimos cuenta de que existían las montañas
cuando el polvo del lago muerto,
los desechos fabriles, la ponzoña
de incesantes millones de vehículos
y la mierda arrojada a la intemperie
por muchos más millones de excluidos,
bajaron el telón irrespirable
y ya no hubo montañas. Pocas veces
se deja contemplar ─azul, inmenso─ el Ajusco.
Aún reina sobre el valle pero lo están acabando
entre fraccionamientos, taladores y, lo que es peor, incendiarios.
Lo creímos invulnerable. Despreciamos
nuestros poderes destructivos.

Cuando no quede un árbol,
cuando ya todo sea asfalto y asfixia
o malpaís, terreno pedregoso sin vida,
ésta será de nuevo la capital de la muerte.

En ese instante renacerán los volcanes.
Vendrà de lo alto el gran cortejo de lava.
El aire inerte se cubrirá de ceniza.
El mar de fuego lavarà la ignominia,
se hará llama la tierra y lumbre el polvo.
Entre la roca brotarà una planta.
Cuando florezca volverá la vida
a lo que convertimos en desierto de muerte.

Soles de lava, astros de ira, indiferentes deidades,
allí estarán los invencibles volcanes.

Poc podia imaginar que dos anys després, el setembre de 1985, no els volcans, però si un terratrèmol ferotge deixaria desfeta Ciutat de Mèxic i que, en un viatge d’urgència des de Maryland, hauria de col·laborar en la recuperació de cossos sota la runa. Cossos, en la seva majoria, dels més desfavorits per la societat. Escriuria: “Aquí también como en el Titánic / el mayor número de víctimas fue cosechado / entre el pasaje de tercera clase.” Ho trobem a Miro la tierra (1986).



Ja més tard, al 2000, podem trobar a Siglo pasado (Desenlace) la

DERROTA DE BILL GATES

Después del gran calor y el brillo intolerante del sol
la tormenta eléctrica,
la lluvia que no anunció su llegada.
Y el trueno inmenso, emperador de los aires,
hace que el mundo estalle en los conductores eléctricos,
borra la luz,
nos deja en las tinieblas incomputables
y nos vuelve por un instante
sombras de un mundo antiguo sin electrónica,
aprendices de espectro, aire en el aire.

I no puc evitar recordar aquells dies que quan anaves a una oficina bancària a fer algun tràmit, no importava que hagués marxat la llum. Tot es feia a mà i no havies d’esperar.
Ara, sense rebutjar els avenços, sento com un homenatge als que encara fem ús ─habitualment─ del paper.

PÁGINA

Gracias, mil gracias, todo está muy bien.
Celebro lo que hacen y lo agradezco.
Me gustan mi laptop y mi laserprinter.
Pero soy como soy y no son para mí
poemas en pantalla ni a muchas voces
ni con animaciones electrónicas.
Me quedo (aunque sea el último) con el papel.
La pàgina no es, como se dice ahora, un soporte:
es la casa y la carne del poema.
Allí sucede aquel íntimo encuentro
que hace de otras palabras tu mismo cuerpo
y te vuelve uno solo con lo que dicen sus letras.



+

EL MÓN ESTAVA ATENT

diumenge, de desembre 31, 2017
L’1 de gener de 1959 ─jo tenia tretze anys─ el que havia estat una lluita quasi clandestina es convertia en un clam. Apareixien uns barbuts ─els recordo de
l’ entrevista d’Herbert Matthews─ que havien fet marxar del país al dictador Batista en poc més de dos anys.
Fidel deia a Santiago aquest dia:
“Esta vez, por fortuna para Cuba, la Revolución llegarà de verdad a su término: no será como en el 95, que vinieron los americanos y se hicieron dueños de esto,...”





I em ve a la memòria el poema que l’espanyol Carlos Álvarez li dedicà: 

MENSAJE A FIDEL CASTRO 

Fue un día como todos.
El sol quizá más fuerte. Acaso el viento
quiso más libertad. Acaso fuera
más fraternal el beso de las playas,
mayor la reciedumbre de los hombres,
y acaso fue también menos esclavo
de la rima el impulso
que renació en el pecho de los ríos.
Las gaviotas supieron sin embargo,
cuando en la noche se durmió el silencio, adormecido
por el canto sin voz de la metralla,
que al otro lado
del fuego y de la muerte, tras la puerta
todavía cerrada del invierno,
se encontraban el trigo y la manzana,
la canción y la lluvia,
la paz de los hermanos, el mañana
cargado de promesas:
cuarteles convertidos en escuelas,
burdeles en talleres,
barrizales en tierra desbordada
fecunda de aire libre, labrantíos
donde creció la zarza y la injusticia,
un faro
que alumbra las costas del Caribe
en medio de la noche americana.
Martí también lo supo: en cada frase
donde sembró de Cuba
la tierra removida, el pecho al pecho al aire,
en cada frase estaban,
─futuro hecho presente─
tu palabra y tu esfuerzo, Fidel Castro:
la métrica y el canto en que rimaste
la voluntad de Cuba y la conciencia
y el despertar de Cuba.
No todo fue risueño, sin embargo:
en Wall Street no fue bien recibida
la brisa de la Sierra
que forjó el huracán de las Antillas.
La paz del Vaticano
se quebró de improviso, y el teléfono
anunció a los mercados de valores
de América y Europa,
que quizá las acciones de la I.C.S.A.
bajaran dos enteros. Las plegarias
besaron las baldosas de los templos,
y el Papa se mostró muy preocupado
por el Reino de Dios sobre la Tierra,
y sin embargo.
Jesús de Nazaret el carpintero
se echó el fusil al hombro,
y fue a Sierra Maestra con los tuyos
para poner su brazo y su martillo
al servicio de Cuba, de la tierra,
del amor y del hombre renacidos...
para afianzar su pecho en las trincheras,
para donar tu sangre a los heridos,
para cantar tu nombre en el combate,
Fidel...
el nombre que hoy asoma
a la sonrisa alegre de los niños,
cuando escuchan tu voz que les ofrece
la libertad que nace
de la mirada abierta,
de la cultura,
de la palabra amor,
del abrazo de todos los hermanos,
de tu paso en la tierr, Fidel Castro.

...A cada amanecida;
cuando el sudor cubano descansado
abraza el campesino su herramienta;
en el momento mismo
en el que en Panamá o en Venezuela,
o donde el Marañón muerde la selva
salpicada de caucho,
la tierra americana
se agrieta al contemplar contra su cielo
la bandera de estrellas y barrotes,
oculto en cada pecho,
clavado en cada esfuerzo,
vertiendo su frescor en cada labio,
apretando de cólera los puños,
tu nombre se hace grito, Fidel Castro!
También este pedazo
de la tierra prohibida, que despierta
de su embriaguez de fútbol mariano,
contempla los perfiles
de tu Sierra Maestra, y analiza
la altura y el tamaño
del Canigó, de Urbión. del Guadarrama...
el vaso desbordado
de su propio sudor sin perspectiva,
y aprende la lección de los hermanos
que han renunciado al látigo y al sueño,
allí donde la tierra y donde el viento
se llama Fidel Castro.

Havien de passar vuit dies per a que Fidel arribés a La Habana i es pogués produir aquella imatge inesborrable: Fidel parlant a Columbia, al poble de la capital, mentre un colom blanc reposa sobre la seva espatlla.



Com ho veuen els veïns? Otto-Raúl González, gran poeta de Guatemala, escriu un fragment de SUITE HABANERA:

LAS METAMORFOSIS

Los cuarteles se tornan en escuelas,
las bayonetas vuélvense punteros,
los revólveres libros,
y lápices las daga.

Los cañones se tornan en campanas,
las mariposas vuélvense cuadernos,
en aulas se convierte la manigua
y el aire en alfabeto.
Todo el pueblo de Cuba
ahora escribe y lee de corrido:
“¡Patria o muerte. Venceremos!”

Més avall,a la primera pàtria ─en el temps─ d’Ernesto Guevara, José Pedroni, poeta argentí, condensa el sentiment d’un continent, de tot un món.

ROSA NÁUTICA

Los cónsules habían tirado su honor a los perros,
su carne envenenada.
La noche andaba con su balde de petróleo
entre las estatuas.
El sol sorprendía a los mercaderes contando dinero
en las escalinatas.
Las mujeres tenían vergüenza de los hombres.
Los hijos, tristes, ambulaban.

Cuando del lado del mar de las Antillas
se alzó una palabra
y empezó a dar la vuelta al mundo,
enceguecedora, blanca,
mientras barbudos ángeles de pueblo
iban con niños en las espaldas.

El primero que la vio fue el sereno
de una fábrica.
El sereno golpeó con el revólver la puerta del dueño.
Se hizo la luz en la ventana.
El sereno dijo:
“Las doce de la noche, pero es la mañana.”

La paloma estaba dando la vuelta al mundo,
enceguedora, alta.
Cuando los árboles se mecían
era porque la paloma pasaba.
Nunca he visto a tanto árbol mecerse,
a tanto trigo, en la tierra americana.

El herrero de chispas en el pelo
salió para mirarla.
El negro se puso a llorar en el algodonal
que era una nube blanca.
El indio apareció con su machete
de entre las verdes cañas.
El minero sacó a la luz desde la noche
sus ojos de cantàrida.
La libertad volvía por el cielo.
Era una estrella y palpitaba.
La había puesto el hombre.
Todos la contemplaban.

Pero los cónsules seguían tirando su honor a los perros,
Su carne envenenada.
Por los pasillos iban y venían
los vendedores de palabras.
Un Moisés abandonado por el pueblo
hería la peña con su vara.
La peña daba cuervos de petróleo
porque el pueblo no estaba.
Se lo veía en el desierto, lejos,
como una isla de lana.
Arriba estaba la bandera sola
salida de las aguas.
Con tizas de los niños he salido a escribir
la palabra en mi casa.
Tengo la tiza azul,
la blanca;
la verde de la ceiba de Colón
que en Cuba echó su ancla;
la amarilla de las trompetas celestes;
la roja de las marchas...
Con treinta y dos colores
escribo la palabra.
Hago una estrella, hago una rosa móvil.
Vivo en la calle Cuba de la patria.



I Juan Rejano. l’espanyol exiliat a Mèxic, provoca l’atenció:

CUBA, 1959

Ha vuelto. ¿No lo veis? Ha vuelto. Vibra
otra vez de impaciencia, negras ascuas
los ojos que aún encienden de amor los horizontes,
la frente como un gajo de sol sobre una cima.

Fulgura. ¿No lo veis? Tiende los brazos
como si con las sombras acariciara
la tierra humedecida por la sangre
de los héroes.
Sobre un caballo de aire,
en la colina de la luz contempla
el cuerpo rescatado de la isla,
su alborozo de nave redimida.

¡Qué avidez de ganar los días hundidos!
Una centella lo estremece, un viento
De júbilo lo exalta.
                               ¿No lo veis?
¿No lo veis derramarse en lumbre nueva?
Llegó de Oriente. De la Sierra, Inmenso.
Con las barbas crecidas, con la oliva
En el pecho,
Y una voz de manigua y un fulgor.

Y halló su casa conmovida, en medio
de las viejas insignias liberadas
de los estigmas rubios, al guajiro
sonando su victoria
en el machete,
y a los niños granando como pequeñas torres
de la libertad.

Ha vuelto. ¿No lo veis? Sonríe. Fulgura.
De Dos Ríos partió una vez. Llevaba
un caballo, una estrella, un pueblo ardiendo.
Y volvió por la Sierra. De la Sierra.
Para seguir creciendo, muerte espuria,
para seguir creciendo.

I el món estava atent.










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MARÍA

dissabte, de desembre 16, 2017
El 26 de desembre naixia Jean Ferrat ara fa 87 anys. Recordar-ho cada any em dóna una excusa per atansar-me a la seva obra i mantenir-la viva. Al mateix temps no deixa de ser un acte de justícia poètica. Jean Ferrat, de naixement Jean Tanenbaum, Ha estat quasi desconegut al nostre país ─a diferència de Leo Ferre, Brassens o Jacques Brel─ per l’acció de la censura franquista, que no podia permetre la divulgació d’una música que  cantava la Revolució, la repressió dels nazis o la Cuba revolucionària, entre altres, i feta per un comunista convicte i confés.
En un temps de falsa bonança, cal no oblidar aquelles cançons que eren una crítica ferotge de situacions que el món capitalista defensava i que ─parlem dels anys 70─ no eren sinó les darreres cuades  del colonialisme. Objecte de la seva atenció va ser Jean d’Ormesson, director del diari de dretes Figaro i li va costar una denúncia de la que el va defensar la coneguda activista Gisele Halimi.





Seguiu la lletra de Un air de liberté (Un aire de llibertat).

Les guerres de la mentida les guerres colonials
Sou vos i els vostres semblants els que en sou tutors
Quan les aprovaveu al llarg del diari
La vostra ploma signava trenta anys de desgràcia

La terra no estima la sang ni les escombraries
Agrippa d’Aubigné ho va dir en el seu temps
La vostra causa ja olorava la putrefacció
I és aquell fum que vos trobeu agradable

Ah! Senyor d’Ormesson
Goseu declarar
Que un aire de llibertat
Flotava sobre Saigon
Abans que aquesta ciutat es digués Ciutat Hô-Chi-Minh

Estirats sobre els rails aturem els trens
Per vos i els vostres semblants vam ser el parany
Sobre el que els vostres policies podien colpejar sense fre
Però els carrers ressonaven de pau en Indoxina

Dèiem que la guerra estava perduda des d’abans
I cent mil francesos havien mort debades
Contra un poble lluitant per la seva independència
Sí, vos teniu una mica d’aquesta sang a les mans

(Tornada)

Després de trenta anys de foc, de patiment i de llàgrimes
Milions d’hectàrees de terra desfullades
Un genocidi en va perpetrat al Viêt-Nam
Quan el canó calla, vos, vos seguiu

Però mireu-vos doncs un matí al gel
Patró del Figaro penseu en Beaumarchais
Salta de la seva tomba fent mala cara
Els patrons tenen encara una ànima de lacai






I ara ve l’explicació del títol de l’article. Jean Ferrat va cantar molt contra la violència, l’injustícia, la guerra... Va veure censurades moltes de les seves cançons ─com l’anterior, que li va representar una denuncia de Jean d’Ormesson i la defensa de la famosa Gisele Halimi─ però no va deixar de cantar el que sentia en cada moment. Son pare és mort a Auschwitz, deportat pel govern de Pétain i la família surt de la zona ocupada. Ell queda a càrrec d’una família comunista fins que podrà reunir-se amb la seva tieta a Versailles. Cal sentir Nul ne guérit de son enfance per comprendre moltes coses del seu futur. I és amb aquestes experiències on s’emmarca aquesta María.
Surt l’any 1967 i narra el dolor d’una mare que veu com la guerra ─la de defensa de la legitimitat contra el colpista Franco─ ha deixat als seus fills en bàndols enfrontats.
Didier Barbelivien canta a Jean de France: C’est Potemkine et Maria unient dans la même  souffrance...
Aquesta és l’història:

Maria tenia dos fills
Dos nois dels que n’estava orgullosa
I era ben bé la mateixa carn
I era ben bé la mateixa sang

Es van fer grans en aquesta terra
A prop de la Mediterrània
Es van fer grans en la llum
Entre oliveres i tarongers

És quasi el dia dels seus vint anys
Que esclata la guerra civil
Es veu Espanya roja de sang
Cridar en un món immòbil

Els dos fills de Maria
No eren al mateix camp
No eren del mateix combat
Un era roig, i l’altre blanc

Quin dels dos disparà el primer
El dia que els fusells van parlar
I qual dels dos s’ha matat
Sobre el cos tot calent del seu germà?

No se sap. El que es sap
És que se’ls va trobar junts
El blanc i el roig barrejats
Fins i tot pedres i cendra
Si li parleu de la guerra
Si li dieu llibertat
Ella us mostrarà la pedra
On els seus fills estan enterrats

Maria tenia dos fills
Dos nois dels que n’estava orgullosa
I era ben bé la mateixa carn
I era ben bé la mateixa sang

I aquesta és la cançó:








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ME QUEDARÉ EN ESPAÑA, COMPAÑERO

dilluns, de desembre 04, 2017
Pablo de la Torriente Brau va viure només trenta-cinc anys i una setmana (12.12.1901- 19.12.1936). Va quedar mort sota el gel i fins dos dies després no el van trobar. Algú explica que el que seria més tard Premi Nobel de Literatura, Vicente Aleixandre, va escriure sobre el fet de que no li podien tancar els ulls. Miguel Hernández, amic seu, li va dedicar la

 ELEGÍA  SEGUNDA

“Me quedaré en España, compañero”
me dijiste con gesto enamorado
y al fin sin tu edificio tronante de guerrero
en la hierba de España te has quedado.

Nadie llora a tu lado:
Desde el soldado al duro comandante,
Todos te ven, te cercan y te atienden
Con ojos de granito amenazante,

Con cejas incendiadas que todo el cielo encienden.
Valentín (*) el volcán que si llora algún día
Será con unas lágrimas de hierro,
Se viste emocionado de alegría

Para robustecer el río de tu entierro.
Como el yunque que pierde su martillo,
Manuel Moral se calla
Colérico y sencillo.

Y hay muchos capitanes y muchos comisarios
Quitándote pedazos de metralla,
Poniéndote trofeos funerarios.
Ya no hablarás de vivos y de muertos,

Ya disfrutas la muerte del héroe, ya la vida
No te verá en las calles ni en los puertos
Pasar como una ráfaga garrida.

Pablo de la Torriente,
Has quedado en España
Y en mi alma caído:

Nunca se pondrá el sol sobre tu frente,
Heredará tu altura la montaña
Y tú valor el toro del bramido.

De una forma vestida de preclara
Has perdido las plumas y los besos,
Con el sol español puesto en la cara
Y el de Cuba en los huesos.

Pasad ante el cubano generoso,
Hombres de su brigada,
Con el fusil furioso
Las botas iracundas y la mano crispada.

Miradlo sosteniendo a los terrones
Y exigiendo venganza bajo sus dientes mudos
A nuestros más floridos batallones
Y a sus varones como rayos rudos.

Ante Pablo los días se abstienen ya y no andan.
No temáis que se extinga su sangre sin objeto,
Porque éste es de los muertos que crecen y se agrandan
Aunque el tiempo devaste su gigante esqueleto.

(*) Fa referència a Valentín González “El Campesino”, que fou cap  de la seva Unitat
Militar.


Miguel Hernández després de l'enterrament de Pablo.

Silvio Rodríguez va posar música a alguns dels seus versos.

Rafael Alberti publica a la revista Hora de España, al desembre de 1936, el poema Vosotros no caisteis, que inclourà posteriorment a Capital de la gloria en el que, per la data de publicació es podria incloure el nostre protagonista.

¡MUERTOS al sol, al frío, a la lluvia, a la helada,
junto a los grandes hoyos que abre la artillería,
o bien sobre la yerba, que de puro delgada
y al son de vuestra sangre, se vuelve melodía!

Siembra de cuerpos jóvenes, tan necesariamente
descuajados del triste terrón que los pariera,
otra vez y tan pronto y tan naturalmente
semilla de los surcos que la guerra os abriera.

Se oye vuestro nacer, vuestra lenta fatiga,
vuestro empujar de nuevo bajo la tapa dura
de la tierra que al daros la forma de una espiga
siente en la flor del trigo su juventud futura.

¿Quién dijo que estáis muertos? Se escucha entre el silbido
que abre el vertiginoso sendero de las balas
un rumor, que ya es canto, gloria recién nacido,
lejos de las piquetas y funerales palas.

A los vivos, hermanos, nunca se les olvida.
Cantad ya con nosotros, con nuestras multitudes
de cara al viento libre, a la mar, a la vida.
No sois la muerte, sois las nuevas juventudes.


 Pablo de la Torriente Brau  a Buitrago.


Poc després es celebra a València el II Congreso Internacional de Escritores para la defensa de la Cultura. Juan Marinello (Cuba) presideix la Delegació hispanoamericana. A la clausura recorda: “...(Yo sé que en mi tierra, donde estar con el pueblo de España no puede tener las simpatías de los que mandan, no pudo impedirse un homenaje grandioso a Federico García Lorca, y otro, no menos importante, a Pablo de la Torriente Brau) (...) Las delegaciones hispanoamericanas en este Gongreso me han hecho, por una de esas generosas equivocaciones, tan de nuestras gentes, su Responsable ante este Pleno. Ellas dicen por mi boca que entienden y miden el tamaño de su compromiso y que lo aceptan. Así será, camaradas. Lo prometemos, fijo el recuerdo en un hombre que poe escritor, español, por hispanoamericano y por héroe, merece y exige nuestra mejor palabra y nuestra más comprometida decisión; en un cubano cuyo nombre, grabado en las paredes de esta sala, es orgullo y deber: Pblo de la Torriente Brau, camarada intachable en los mejores días de lucha, camarada ejmplar ahora en su presencia sin mudanza, camarada guiador en el alba que ya apunta, por Brunete y por Villanueva de la Cañada, en la claridad del triunfo de España y del triunfo del hombre.”

Foto inèdita

Qui era Pablo de la Torriente Brau?
Havia nascut a San Juan de Puerto Rico, però va viure, des dels cinc anys, a Cuba.
Va destacar com a periodista i la seva militància el va portar aviat a conèixer les presons matxadistes. Al penal de l’illa de Pinos ─avui Isla de la Juventud─ va conèixer Juan Marinello. El 1935 es va exiliar a Nova Iork i aviat es va traslladar a Madrid com a corresponsal del New Masses, de Nova Iork i de El Machete, de Mèxic.
Va alternar la tasca de periodista amb la de Comissari Polític de la Divisió de Valentín González, el Campesino. Al front, a Majadahonda, cau el 19 de desembre de 1936.
Segons Juan Marinello és una persona al que el temps no li dóna suficient per tot el que ell vol veure. Escriu a un amic: “Y no me gusta escribir por el gusto de hacerlo, porque ese tiempo me hace falta para otras cosas...” “Cada vez me violentan más las veinticuatro horas miserables que tiene el día...” “ Debía prolongarse el tiempo aunque fuera por un decreto revolucionario...”

Es converteix en el corresponsal perfecte a les dues Amèriques: les seves cròniques són reproduïdes al mateix temps en molts països i fins i tot, el mateix mitjà les reprodueix més d’una vegada.
Comença a visitar els fronts i s’està tot un dia acompanyant els milicians, cosa a la que aquests no estan acostumats. Ja s’està preparant el salt al seu futur més immediat: passa a ser, també, el Comissari Polític perfecte. Recull Juan Marinello: “Hermano mayor, me decían al recordarlo, en el cuartel de Alcalá de Henares que lleva su nombre, los muchachos que habían sido sus discípulos. Si dejar de ser el maestro fue el combatiente, pero, cediendo a su naturaleza esencial, acabó enseñando del mejor modo, con el ejemplo. Aquí si que la letra entró con la sangre. (...) Sus jefes ─Galán, Campesino, Candón...─ le profesan un respeto que no acostumbran a la gente letrada. Una vez más es verdadera la sentencia de Martí: el hombre de actos no respeta sino al hombre de actos. Ciantas veces oí hablar a Campesino de su gran Comisario cubano advertí que en su recuento de admiraciones y respetos andaba solo la medida del soldado, el merecimiento del hombre de acción.”




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Sobre l'autor

Miquel Àngel Sòria

Miquel Àngel Sòria és professor i va ser alcalde de Martorelles. Veure el perfil


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