les arrels

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La columna d'en Miquel Àngel Soria


Articles

JOSÉ BERGAMÍN, l'exiliat

divendres, d’agost 16, 2019

Diem José Bergamín i passem de puntetes. Perquè... a quants els hi sona el nom?
Entre els més vells, trobo algun lector de la revista La hora de España (1937-1938) on treballava amb el seu amic Rafael Alberti; entre els no tant vells i estudiosos de la Generació del 27 ─a la que pertanyia per edat més que per obra─ hi ha alguns que troben la primera publicació de Rimas y sonetos rezagados  l’any 1962 i coneixen l’anècdota de la creació de l’expressió “España peregrina” (1972). Uns altres troben la seva poesia reunida l’any 1984. I aquells que el seguiren al seu retorn a Espanya van poder llegir Velado desvelo ( 1978) i Por debajo del sueño (1979).
I ja, per fi, els més joves el van seguir, en el seu exili constant, a Euskal Herria. Era l’any 1982 i amb 86 anys, Allà el pogueren llegir a Egin i a Punto y hora.


D’un estadi entremig del seu exili, a França, recordem un poema que ens explica la seva preocupació més gran

                                   VOLVER

                        Volver no es volver atrás.
                        Lo que quiero de España
                        no es su recuerdo lejano:
                        yo no siento su nostalgia.

                        Lo que yo quiero es sentirla:
                        su tierra bajo mi planta;
                        su luz, arder en mis ojos
                        quemándome la mirada;
                        y su aire que se me entre
                        hasta los huesos del alma.

                        Volver no es volver atrás.
                        Yo no siento la añoranza:
                        lo que pasó no vuelve,
                        y si vuelve es su fantasma.

                        Lo que yo quiero es volver
sin volver atrás de nada.

Yo quiero ver y tocar
con mis sentidos Epaña,
sintiéndola como un sueño
de vida, resucitada.

Quiero verla muy de cerca,
cuerpo a cuerpo, cara a cara:
reconocerla tocando
la cicatriz de sus llagas.

Que yo tengo el alma muerta,
sin enterrar, desterrada:
quiero volver a su tierra
para poder enterrarla.

Y cuando la tierra suya
la guarde, como sembrada,
quiero volver a esperar
que vuelva a ser esperanza.

Volver no es volver atrás:
yo no vuelvo atrás de nada.
                                   París, 1957

Quan està a punt de marxar cap a Euskal Herria, els seus sentiments han patit un canvi que mostra aquests versos:

Fui peregrino en mi patria desde que nací.
Y lo fui en todos los tiempos que en ella viví.
Lo sigo siendo, al estarme ahora y aquí
peregrino de una España que ya no está en mí.
Y no quisiera morirme aquí y ahora
para no darle a mis huesos tierra española.   

No és doncs d’estranyar que acabi vivint i escrivint a Donostia. Al seu primer article a Punto y Hora ─El interregno─ja podíem llegir: “Esta democracia tan a la española por achocolatada y babosa más que de los muertos nos está pareciendo la democracia de los gusanos; de sus gusanos devoradores del cadàver en putrefacción del franquismo (...) Los cuatro jinetes apocalípticos de este terrorismo estatal ultratúmbico y monarquizado que destruye España se llaman Fraga, Suárez, González y Carrillo, sociedad nominal de irresponsabilidad ilimitada y de inseguridad pública”.

Va viure a la seva terra, la que li donava la llibertat per a escriure. ─Camí que ja havia seguit Alfonso Sastre i en algun moment Álvarez-Solís─. Va ser a prop d’un any ja que moriria el 28 d’agost de 1983. Està enterrat a Hondarribia envoltat per la ikurriña. El seu biògraf més fidel, Gonzalo Penalba, deixa testimoni:

“No cabe duda de que la bandera republicana cubriendo el féretro bergaminiano hubiera tenido un sentido más profundo y acorde con lo que siempre defendió. Pero, por otra parte, la ikurriña simbolizaba perfectamente el último combate de este luchador infatigable: fue la prueba inequívoca de que la muerte había encontrado al escritor en la brecha, con la pluma y el corazón puestos al servicio de la causa que creyó justa”.

Que conservar la seva memòria no sigui un deute només d’Euskal Herria.            

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MIGUEL LABORDETA, un tiernísimo león de la injusticia

dijous, d’agost 01, 2019

La fama del cantautor ha eclipsat la vida i l’obra del seu germà, mort prematurament, als 48 anys, ara fa exactament mig segle (1.08.1969)
En alguna ocasió he recordat la seva tertúlia al cafè Nike, del carrer Requeté Aragonés de Saragossa, on encapçalava l’O.P,I (Oficina Poética Internacional).
Com a bon poeta crític, Miguel Labordeta no es va lliurar de l’acció de la censura que va prohibir, en la seva totalitat el poemari Epilírica que no va poder publicar fins l’any 1961, 10 anys després de la seva concepció.
A la mort de son pare, l’any 1953, va dirigir el col·legi Santo Tomàs de Aquino on coincidirà amb un alumne ─i això ens interessa─ que aprofitarà al màxim aquella “llibertat’, que no es trobava a cap altre col·legi de l’època”. Parlo de Jesús Moncada.




De l’Epilírica no puc deixar d’al·ludir a alguns dels seus poemes.

LA PENULTIMA DECLARACIÓN DEL ILUSTRE PROFESOR SIN CHAQUETA

Esta tarde no estoy para visitas.
Hay fuego azul por las orillas de los cielos
y un trueno de tristeza en mi bolsillo.
Esta tarde no estoy para saludos cariñosos
ni para cantar arpegios inefables
o ceremoniar a fétidas señoras.
Esta tarde en cada planeta instalo un zapato de muerto
y con mi melancolía de payaso traicionado
trituro todos los ímpetus del llanto.
Esta tarde
con todo respeto y consideración absoluta
y enormemente fastidiado
(señores míos: están vacíos mis imaginarios baúles)
transmito urgentísima instancia desoladaa
al Magno Fabricante de narices y de pequeños locos mundiales:
“Esto es un asco. Este mundo nuestro es de lo peorcito en su género.
Respetuosamente ruego aceptéis dimisión de un existente jovial y atribulado.”
(...)

SEVERA CONMINACIÓN DE UN CIUDADANO DEL MUNDO

Mataos
pero dejad tranquilo a este niño que duerme en una cuna.

Si vuestra rabia es fuego que devora el cielo
y en vuestras almohadas crecen las pistolas:
destruíos aniquilaos ensangrentad
con ojos desgarrados los acumulados cementerios
que bajo la luna de tantas cosas callan
pero dejad tranquilo al campesino
que cante en la mañana
el azul nutritivo de los soles.

Invadid con vuestro traqueteo
los talleres los navíos las universidades
las oficinas espectrales donde tanta gente languidece
triturad toda rosa hollad al noble pensativo
preparad las bombas de fósforo y las nupcias del agua con la muerte
que han de aplastar a las dulces muchachas paseantes
en esta misma hora que sonríe
por una desconocida ciudad de provincias
pero dejad tranquilo al joven estudiante
que lleva en su corazón un estío secreto.
(...)

Pisotead mi sepulcro también
os lo permito si así lo deseáis inclusive y todo
aventad mis cenizas gratuitamente
si consideráis que mi voz de la calle no se acomoda a vuestros fines suculentos
pero dejad tranquilo a este niño que duerme en una cuna
al campesino que nos suda la harina y el aceite
al joven estudiante con su llave de oro
al obrero en su ocio ganado fumándose un pitillo
y al hombre gris que coge los tranvías
con su gabán roído a las seis de la tarde.

Esperan otra cosa.
Los parieron sus madres para vivir con todos
y entre todos aspiran a vivir con solo esto
y de ellos ha de crecer
si surge
una raza de hombres con puñales de amor inverosímil
hacia otras aventuras más hermosas.

Un jove poeta grec, Yannis Livadás, ha escrit d’ell: “Potser el més valuós dels poetes sarcàstics que van deixar petja en la literatura europea, Labordeta va ser també un dels particularment cinètics, espiritualment parlant, per a no deixar-se la cega persistència en les impressions i registres de la consciència, que durant el segle vint van oferir un material important i al mateix temps executar un paper negatiu en l’evolució de la literatura. Malgrat l’insistència d’alguns en incloure’l als marges de l’escola surrealista, Labordeta va ser sobre totes les coses una veu cantant de la poesia postmoderna”.

El seu amic i editor de les seves Obras completas, ─Ediciones Javalambre, Zaragoza, 1972─  Julio Antonio Gómez, escriu: “Este libro, lector, este sentimiento en tus manos, significa que la botella portadora del mensaje de Miguel, de su “mensaje humano por encima de todo”, no ha naufragado. Sobre la inútil metralla de los otros, prevalecerá hasta el fins u sueño de horizonte.”


A la seva darrera obra, Los soliloquios (1969), trobem aquest


1936

fue en la edad de nuestro primer amor
cuando los mensajes son propicios al precoz embelesamiento
y los suaves atardeceres toman un perfume dulcísimo
en forma de muchacha azul o de mayo que desaparece
cuando
unos hombres duros como el sol del verano
ensangrentaban la tierra blasfemando
de otros hombres tan duros como ellos
tenían prisa por matar para no ser matados
y vimos asombrados con inocente pupila
el terror de los fusilados amaneceres
las largas caravanas de camiones desvencijados
en cuyo fondo los acurrucados individuos
eran llevados a la muerte como acosada manada
era la guerra el terror los incendios era la patria suicidada
eran los siglos podridos reventando
vimos las gentes despavoridas en un espanto de consignas atroces
iban y venían insultaban denunciaban mataban
eran los héroes decían golpeando
las ventanillas de los trenes repletos de carne de cañón
nosotros no entendíamos apenas el suplicio
y la hora dulce de un jardín con alegría y besos
fueron noches salvajes de bombardeo noticias lúgubres
la muerte banderín de enganche cada macilenta aurora
y héteme aquí solo ante mi vejez más próxima
preguntar en silencio
qué fue de nuestro vuelo de remanso
por qué pagamos las culpas colectivas
de nuestro viejo pueblo sanguinario
quién nos resarcirá de nuestra adolescencia destruída
aunque no fuese a las trincheras?

vanas son las preguntas a la piedra
y mudo el destino insaciable por el viento
mas quiero hablarte aquí de mi generación perdida
de su cólera paloma en una sala de espera con un reloj parado para siempre
de sus besos nunca recobrados
de su alegría asesinada
por la historia siniestra
de un huracán terrible de locura




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40 ANYS DE REVOLUCIÓ SANDINISTA

divendres, de juliol 19, 2019
Parlar de la Revolució Sandinista és parlar de Carlos Fonseca, per molt que això molesti els enemics del culte a la personalitat.


Tomás Borge escriu d’ell a Carlos al amanecer (1977):

“...Cuando ya no quería ser santo ─pero seguía siéndolo de todos modos─,  con Chico Buitrago fundó Segovia, revista de símbolos extraños y editoriales premonitorios. (...)
Carlos se hizo hormiga, , martillo, mecanógrafo y, desde entonces, sempiterno.”

Vidaluz Meneses R., Mínimo homenaje (1980):

Con la producción en el suelo,
sin escritorios ni máquinas de
escribir suficientes,
asumimos el reto
de la segunda etapa de tu obra,
                                                Carlos,
y es como cuando vos te
       enmontañaste
con pocos compañeros, mínimas
armas y una bandera.

Roberto Fernández Retamar, Carlos Fonseca habla de Rubén Darío (19/06/1979)

Nunca han sido sus versos más hermosos
Que recitados por la boca trémula
De esta muchacha herida, princesa de verdad
Bajo el nicaragüense sol de encendidos oros.
Para ella, de regreso del combate,
Esos versos son también su alimento:
    ella defiende
La belleza de esas palabras populares
Como defiende la justicia, esta tierra en
    que nació,
Arriesgando su pecho casi de adolescente
Frente a la bárbara metralla. Tiene en su mochila
Un libro de Rubén, una foto de Sandino con el
    sombrero añón,
Una carta triste y esperanzada de su madre
Y el puñado de jazmines que le dio su novio.
Esos versos son nuestro orgullo y nuestro lujo,
Un lujo de los pobres, cpmo las montañas y
    los atardeceres,
Pero ceo que nunca han sido más bellos
Que en la boca de esta xombatiente herida,
Yo ya no los escucho: he muerto en la batalla.
Ahor estoy donde están Darío y Sandino:
    soy nadie, soy todos.
Sin embargo, sé que la victoria es inminente,
Y sé que ella, nacida como un niño en el dolor
    y en la sangre,
Nacida como un niño del amor,
Vendrà recitando esos versos de un
    muchachito nicaragüense
Que se hizo hombre y famoso, y no olvidó jamás
La tierra de volcanes, de penas y de luchas.
Donde reposa como un padre en el corazón
     de su pueblo.

Gioconda Belli acaba la seva La llama en el parque (1986):

(...)
Hermano que nunca muere, Carlos Fonseca
La llama del parque está encendida
Todas las llamas están encendidas
Nicaragua entera te dice presente.

I aquest darrer vers de Gioconda Belli és el final del sentit homenatge que li dedicaren Carlos Mejía Godoy y Los de Palacagüina que s’inicia amb la veu del Comandant Tomás Borge:


I el martiri de Fonseca  porta la Revolució  Sandinista a totes les llars on es respira llibertat i a les paraules de tots el poetes compromesos amb l’alliberament dels pobles.


El comunista espanyol Carlos Álvarez, escriu:

REDADA Y ALIJO
                DE YANQUIS Y SUS MERCANCÍAS
                               EN NICARAGUA
                                                       “La policía les ocupó...”
                                                (de los periódicos)

Detenido el general:
se le ha incautado un Ejército.

al registrársele, un banco
tenía oculto el banquero;

un crematorio infinito
se le halló al obispo preso,

y al magistrado una cárcel
se le encontró en el cacheo.

Capturado el presidente:
se le ocupó su Gobierno.


Andrés Estellés diu que JA ÉS HORA

Aquest matí han florit els carrers!
Com reis antics, mentre dormíem, han
pintat els murs ─sigles, convocatòries.
El poble és ─ja era hora!─ qui mana
i té l’afany de demostrar-ho a crits
de llarg quitrà. Oh llibertat guanyada!

D’Eduald Escala és aquest A NICARAGUA EN EL SEU ALLIBERAMENT

    Obro les finestres i els balcons.
Corro per les cambres
foll d’alegria.
Crido als veïns.
Preparo amb tota cura festes i revetlles.
Parlo amb els amics.
Poso anuncis al diari
i escampo pel vent la meva joia.

    Faig focs artificials
 i corro al mar
a dir-ho al peixos.
Saludo als núvols i als ocells.
Ho crido al sol i a la lluna.
Els trossos del meu cor
es cerquen per reunir-se.

    Germans
vostres són la llibertat i la vida.
Ara cal restar alerta.
Que mai més les serps
facin niu a vostra terra.
Que mai més tinguin repòs.
Que la mala mort les acompanyi.

El dramaturg Lauro Olmo festejava la Revolució CON AIRE DE PROCLAMA
                                                                                              Para Ernesto Cardenal

Hermano nicaragüense,
compañero:
Yo he visto al pueblo de Madrid en pie
vitoreamdo el gran suceso:
la entrada guerrillera de Sandino,
o, más concretamente, de tu pueblo
en la duce ;amagua.
Se rendía homenaje a Blas de Otero,
─¿qué decirte de él? Tú bien lo sabes:
otro cantor del pueblo─
cuando plenos de euforia,
iluminados por la fe del guerrillero,
varios nicaragüenses
dirigiéndose al pueblo madrileño
hondamente exclamaron:
“¡La tierra, el aire, el cielo
de Nicaragua
es nuestro!”
Por miles las gargantas populares
con fraternal espíritu se unieron
a ese instante de gloria sandinista, instante hondo, eterno,
por ser generador de libertades,
ya que lo impulsa un pueblo.
Hermano nicaragüense,
compañero:
Yo he visto al pueblo de Madrid en pie,
vitoreamdo el gran suceso,
que, por tantas razones,
sentimos como nuestro.
Desde el pueblo te hablo:
desde el pueblo...
                                                           Diciembre de 1979


Hi ha una llarga llista de poetes que van esclatar en aquells moments tant esperats. Un esclat que, a més de joia, era també de ràbia continguda. Per aquí va José Agustín Goytisolo.

ESTE RON JUBILOSO

Las más veces ciertas noticias llegan
equivocada ─pues las equivocan
paternalmente para no turbar
el reposo del siervo de los depredadores─
y hay que leer entre líneas
buscar cables de agenci que sean
de más acá de las fronteras
del american way of life de mierda
para creer que la casa del justo
no ha de ser saqueada por los siglos
de la vergüenza y que el maíz del hombre
su dignidad y su tierra pueden
escapar a la usura del tiempo
a la desgracia de los zopilotes.
Pero en esta ocasión los hechos
son distintos: salta en todos los teletipos
un suceso que no puede ya ocultarse
y hay que correr hasta la esquina
para comprar una botella
y apurar ester ron jubiloso
con los compañeros de las horas difíciles
y reír y cantar con ellos porque hoy
Nicaragua es noticia y es victoria.




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90 ANYS DE L'ANTONIO ÁLVAREZ-SOLÍS

dijous, de juliol 04, 2019

En una data molt senyalada de juliol ─el 18─ va néixer el ciutadà universal Antonio Álvarez Méndez.
Dic universal perquè va néixer a Madrid,encara que gairebé tothom el feia asturià; i va ser molt feliç vivint a Catalunya i a Euskalherria. Aquí ens va  acompanyar al PCC i allà ho va fer amb EH Bildu.
(Apareix al número 1 de Realitat, de la que formava part de la Secretaria de Redacció)



Com veieu res de vida còmoda i tranquil·la. Ara, actualment, ja només li deixen sentir la veu a Gara, on escriu ─si no hi ha cap entrebanc─ cada dilluns.
Penso que aquests “primers” 90 anys, plens de lucidesa és una bona oportunitat per donar-lo a conèixer als més joves i fer de “cua de pansa” dels més grans.
Si algú fa ús de l’hemeroteca s’adonarà de que el nostre personatge apareix al primer número de la revista Interviu: era el director. També el trobarà col·laborant al primer número del diari El Periódico ─26 d’octubre de 1978─. Només cal veure la darrera pàgina, la columna de la dreta. Com el temps no passa, no puc evitar reproduir unes línies. El títol és Secreto. “Curiosamente, sin que sepamos aún si habrá elecciones, está en marcha la campanya electoral. Claro que sin enterarnos tampoco de que había un Parlamento, nos hemos encontrado una Constitución entre las manos. La democracia está llegando a nosotros, como decía un médico gallego, por degeneración espontánea. (...)
“Nos dicen que los sordomudos aplaudían haciendo algo parecido a los cortes de mangas.”

Vaig tenir la gran sort d’acompanyar-lo als actes de la seva campanya electoral al Senat pel PCC i és una experiència que no oblido. (Fent un incís, em passa el mateix amb José María Valverde).
Álvares-Solís és un pou de saviesa. Pots parlar amb ell d’economia “Marx me enseñó a hacer los números...” i del seu cristianisme “...y Cristo me empujó a aplicarlos expulsando la banca de mi templo vital”. De filosofia: “Mi mejor compañero ─a la Universitat─  era de familia muy modesta y yo pasaba días enteros en su casa discutiendo problenas humanos. Éramos como los idealistas alemanes del siglo XVIII, ese siglo que desconocen los españoles para su desgracia permanente.” O de política: durant la Transició “yo dirigía entonces Interviu y en mi crónica política semanal afirmé desde el primer momento que aquello era una traición a la democracia y un golpe contra la legalidad republicana en la que yo seguía creyendo porque la impuesta monarquía era producto del golpismo militar. Muchos españoles no saben vivir sin dictadores que les ahorren el trabajo del pensamiento.”


Per no allargar-me més acabo amb l’article que ha publicat a Gara el passat 13 de maig:

EL ASOMBROSO SEÑOR BORRELL
¿Pero qué ha hecho usted con su Ministerio, señor Borrell? Ya sé que nacer en la hermosísima y enigmática Pobla de Segur imprime carácter. Mire usted: tan sólo por albergar La Pobla tendría Cataluña derecho a su independencia. Sus paisajes son el alojamiento de todas las fantasías; su prehistoria es deslumbrante. Ya, antes de antes, las buidas proas de las naves fenicias hendían las aguas del Mediterráneo para que sus tripulantes adquirieran el celestial aceite catalán –aceite que aún pervive– pagado con la entrega de los juguetes orientales que portaban. Con esos juguetes las madres segurinas iniciaban a sus hijos en la magia de la libertad –ciencia primera de la ciencia– practicada en las cuevas que se cerraban con la luz de los lagos y los ríos.
Pues usted, señor Borrell, nació ahí. Luego se hizo ingeniero aeronáutico en el Madrid de la deslumbrante labranza que los ángeles hacían para que San Isidro pudiera rezar. Casó usted con una judía francesa que le enseñó el lenguaje de los kibutz para redondear su singular personalidad, a la que dieron el último barniz Felipe González y, ahora, el señor Sánchez, los dos circenses en la pista de la política española que triunfaron con el conocido número del socialismo español «¡Nada por aquí, nada por allí y ahí tienen ustedes ¡un gobierno!».
He facilitado estos datos, que rectificaré si me lo solicitan, para que se entienda lo que ahora ha hecho usted en el Palacio de Viana: ¡dos Ministerios de Asuntos Exteriores en un único Ministerio de Asuntos Exteriores!, que es algo parecido al Hombre con dos Cabezas que me arrebataba cuando de niño mi padre me llevaba al Circo de los Hermanos Castilla. ¿Ve usted por qué pienso que esta magia solamente la puede realizar un hombre que posea su boyarda biografía? ¡Gracias, señor Borrell, por conservarme la esperanza de que España aún puede producir mucha invención!
Pero ¿por qué ha hecho usted esa teratológica cosa? Tiene usted a su disposición unos trescientos embajadores esparcidos por el mundo, a los que por su propia naturaleza se encargaba fundamentalmente, entre otras cosas, velar por el nombre y la grandeza de España, como demuestran las cartas –con su lema «Marca España»– que usted acababa de remitirles para su orientación en torno a la ola de protestas internacionales que ha suscitado el «Procés» catalán y que se ha desbordado con la protesta que han expresado los mejicanos por el sangriento proceder de Hernán Cortés para vengar la derrota que sufrió en Otumba en el siglo XVI; allí los aztecas aprovecharon la ausencia del líder español que estaba retozando en la cama con una indígena de chuparse los dedos o lo que sea, para dar un recorrido al general español. Cuando el actual mandatario mejicano tuvo noticia de lo hecho por Cortés, quizá mediante un «esquerrà del Baix Llobregat», se apresuró a escribir al rey Felipe VI para echarle bruscamente en cara su comportamiento con la pacífica nación mejicana.
En resumen, que usted, señor Borrell, castigó a sus inactivos embajadores y procedió a movilizar otros doscientos diplomáticos más ardorosos, agavillados bajo la consigna de «Globalización», para informar correctamente al mundo acerca de lo que es España.
Esta desgracia culminó, repito, con la instalación de un segundo Ministerio de Asuntos Exteriores en el seno del Ministerio de Asuntos Exteriores, a cargo de una ambiciosa y enérgica mujer, la señora Irene Lozano, que ya había demostrado su capacidad de maniobra al dejar en dos minutos su escaño parlamentario por el Partido «Unión, Progreso y Democracia» para incorporarse al Partido Socialista Obrero Español, que también representa el progreso y la democracia, lo que añade otra incógnita a lo que dice este papel.
Esta situación tan escabrosa me lleva a preguntarme sobre la personalidad de la señora Lozano, licenciada en lingüística y fundadora del desaparecido periódico “Mundo”, que la envió a Mauritania, Argelia, Kosovo, Nicaragua y, por fin a Suecia, lo que la hace conocedora del panorama internacional. Ante esto que escribo me pregunto quién es la señora Lozano, pues ha llegado a ministra con el ministro de Asuntos Exteriores en una paridad atractiva para la investigación.
Conste que no soy un conocedor y, mucho menos, adicto a la morfopsicología o ciencia del conocimiento de la personalidad por medio del lenguaje de los rasgos faciales, tan popular en los siglos XVIII y XIX, pero no se debe obviar, contra el empachado cientifismo moderno, lo que dice Jung con su autoridad: «Lo psíquico es psíquico y mental, y la cara es una gran verdad que está ahí». Pues siguiendo a Jung ¿cómo es la señora Lozano, según trato de saber cómo elector? He mantenido frente a mis ojos y durante tiempo varias imágenes de esta ministra tan singular y he aquí los resultados, modestos y modificables. La señora Lozano tiene un rostro fernandino, un rostro duro que expresa resolución, ante todo. Recuerda el perfil de Fernando VII, tal como lo pintó Goya, y sus ojos son de águila depredadora. Espero, sin embargo, que no se fije en mí, pues no soy más que un contribuyente al que se le acabó el papel. Así es, que «passiu be».




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Sobre l'autor

Miquel Àngel Sòria

Miquel Àngel Sòria és professor i va ser alcalde de Martorelles. Veure el perfil


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Les coses són senceres allò que aparenten, i darrera d'elles... no hi ha res.

Jean-Paul Sartre