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La columna d'en Miquel Àngel Soria


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VA SER UN DOS D'OCTUBRE

dilluns, d’octubre 01, 2018

Quan el 26 de setembre van fer 4 anys de la desaparició dels 43 normalistes d’Ayotzinapa (Mèxic) no vaig poder evitar el seu record ni en com devien passar les seves darreres hores. També penso en una societat adormida pel consum, el malbaratament o les baralles casolanes.
I la típica associació d’idees em porta a uns dies després, al 2 d’octubre de 1968, ara fa 50 anys, i a una plaça de Ciutat de Mèxic: Tlatelolco ─dita també de les Tres Cultures─.  Alguns poetes ho van veure així:

LAS VOCES DE TLATELOLCO
                                   José Emilio Pacheco

Eran las seis y diez, Un helicóptero
sobrevoló la plaza.
Sentí miedo.

Cuatro bengalas verdes.

Los soldados
cerraron las salidas.

Vestidos de civil, los integrantes
del Batallón Olimpia
─mano cubierta por un guante blanco─
iniciaron el fuego.

En todas direcciones
se abrió fuego a mansalva.

Desde las azoteas
dispararon los hombres de guante blanco.
Disparó también el helicóptero.

Se veían las rayas grises.
Como pinzas
se desplegaron los soldados.
Se inició el pánico.

La multitud corrió hacia las salidas
y encontró bayonetas.
En realidad no había salidas:
la plaza entera se volvió una trampa.

─Aquí, aquí Batallón Olimpia.
Aquí, aquí Batallón Olimpia.

Las descargas se hicieron aún más intensas.
Sesenta y dos minutos duró el fuego.

─¿Quién ordenó todo esto?

Los tanques arrojaron sus proyectiles.
Comenzó a arder el edificio Chihuahua.

Los cristales volaron hechos añicos.
De las ruinas saltaban piedras.

Los gritos, los aullidos, las plegarias
bajo el continuo estruendo de las armas.

Con los dedos pegados a los gatillos
le disparan a todo lo que se mueva.
Y muchas balas dan en el blanco.

─Quédate quieto, quédate quieto:
si nos movemos nos disparan.

─¿Por qué no me contestas?
¿Estás muerto?

─Voy a morir, voy a morir.
Me duele.
Me está saliendo mucha sangre.
Aquel también se está desangrando.

─¿Quién, quién ordenó todo esto?

─Aquí, aquí Batallón Olimpia.

─Hay nuchos muertos.
Hay muchos mueertos.

─Asesinos, cobardes, asesinos.

─Son cuerpos, señor, son cuerpos.

Los iban amontonando bajo la lluvia.
Los muertos bocarriba junto a la iglesia.
Les dispararon por la espalda.

Las mujeres cosidas por las balas,
niños con la cabeza destrozada,
transeúntes acribillados.

Muchachas y muchachos por todas partes.
Los zapatos llenos de sangre.
Los zapatos sin nadie llenos de sangre,
y todo Tlatelolco respira sangre.

─Vi en la pared la sangre.

─Aquí, aquí Batallón Olimpia.

─¿Quién, quién ordenó todo esto?

─Nuestros hijos están arriba.
Nuestros hijos, queremos verlos.

─Hemos visto cómo asesinan.
Miren la sangre.
Vean nuestra sangre.

En la escalera del edificio Chihuahua
sollozaban dos niños
junto al cadàver de su madre.

─Un daño irreparable e incalculable.

Una mancha de sangre en la pared,
una mancha de sangre escurría sangre.

Lejos de Tlatelolco todo era
de una tranquilidad horrible, insultante.
─¿Qué va a pasar ahora? ¿Qué va a pasar?

Res. No va passar res. Gustavo Díaz Ordaz va seguir de president. El succeiria l’altre responsable, el seu Secretari de Governació, Luis Echeverría. Només Octavio Paz, aleshores ambaixador a l’Índia, va mostrar el seu fàstic i va dimitir.


MÈXICO: OLIMPIADA DE 1968
                                   Octavio Paz

A Dore y Adja Yunkers
Delhi, a 3 de octubre de 1968

La limpidez
(Quizá valga la pena
Escribirlo sobre la limpieza
de esta hoja)
No es límpida:
Es una rabia
(Amarilla y negra
Acumulación de bilis en español)
Extendida sobre la pàgina
¿Por qué?
La vergüenza es ira
Vuelta contra uno mismo:
Una nación entera se avergüenza
Es león que se agazapa
Para saltar.
(Los empleados
Municipales lavan la sangre
En la Plaza de los Sacrificios.)
Mira ahora,
Manchada
Antes de haber dicho algo
Que valga la pena,
La limpidez.

El cop va ser dur contra les organitzacions d’estudiants, però no definitiu. Aquestes es van seguir enfrontant al govern dècades després, exigint el càstig i el judici dels culpables de la matança que encara avui segueix impune però que la creada Comisión de la Verdad atribueix a l’Exèrcit , la Direcció Federal de Saguretat i als paramilitars..
Les primeres xifres oficials parlaven de 33 morts que... sorpresa!, havien estat causats pels mateixos estudiants des de la terrassa de l’edifici Chihuahua, des d’on, uns pisos més avall, intervenien els oradors del míting. Curiosament, la majoria dels morts ho havien estat per l’esquena i a nivell de terra. Els paramilitars del Batalló Olimpia havien fet la seva feina.
Avui, la xifra de víctimes ja supera els 300, 700 ferits i 5 mil estudiants detinguts, però a Mèxic tot és un misteri. Les FFAA van impedir l’accés a la plaça als mitjans de comunicació. Molts anys després van començar a aparèixer les primeres fotos.


Amb el pas del temps, poetes ─Octavio Paz, José Emilio Pacheco, Ricardo Tello, Rosario Castellanos o Jaime Sabines─ i novel·listes ─Elena Poniatowska, Paco Ignacio Taibo II, Fernando del Paso, Arturo Azuela o Juan García Ponce─ s’han ocupat dels fets.

Elena Poniatowska explica:
“El mismo día 2 de octubre, cuando la doctora en antropología Margarita Nolasco logró salir de la plaza, abrió la ventanilla del taxi que la llevaba a su casa y gritó a los peatones en la acera, a la altura de la Casa de los Azulejos:

─¡Están masacrando a los estudiantes en Tlatelolco! ¡El ejército está matando a los muchachos!

El taxista la reprendió:

─Suba usted la ventanilla, senyora, porque si sigue haciendo esto, tendré que bajarla del coche.
El mismo cerró la ventanilla

La vida seguía como si nada. Margarita Nolasco perdió el control. “Todo era de una normalidad horrible, insultante, no era posible que todo siguiera en calma”. Nadie se daba por enterado. El flujo interminable de los automóviles subiendo por la avenida Juárez seguía su cauce, río de acero inamovible. Nadie venía en su ayuda. La indiferencia  era tan alta como la de los rascacielos. Además llovía.”

A Arturo Azuela, Manifestación del silencio, Seix Barral, 1980, podem llegir:

“Sebastián releyó la última cuartilla; sabía que aquello había sido escrito al calor de los acontecimientos. (...) Sabía que el 2 de octubre en Tlatelolco estaría siempre en el primer plano:

                        ...El cielo gris se reflejaba en miles de ventanas. Todavía no eran las seis
            de la tarde. Los helicópteros daban vueltas por las alturas de los edifi-
            cios. En la plaza, miles de manifestantes se reunían frente al edificio
            Chihuahua. En unos minutos empezaría un tiempo iracundo, vengativo,
            inexorable. Estaba a punto de llover. De pronto, unas luces de bengala
            salieron de un helicóptero y se proyectaron en la multitud. Se amontona-
            rían las secuencias: las caras de estupefacción, el ejército en la Calzada
            Nonoalco y los primeros disparos de los provocadores con un guante
            blanco en la mano izquierda. Apenas se escuchaban los gritos de los lí-
            deres: ─¡No corran!, ¡es una provocación!─...Un tropel de soldados en-
            traba por las avenidas contiguas. Atropellándose entre sí, los blancos hu-
            manos corrían hacia cualquier parte; se refugiaban en la iglesia colonial o
            por las ruinas del centro ceremonial prehispánico. Los estallidos secos de
            los disparos cruzaban la plaza. Se doblaban los primeros cuerpos, las
            primeras manos moribundas. Las balas expansivas abrían boquetes en los
            muros y en las ventanas. La lluvia empezó a caer; una lluvia que hacía
            más irreal el escenario. Las detonaciones opacaban los gritos: se multipli-
            caban por las azoteas, por los comercios, por los jardines. Nadie podía
            contar el número de cadàvers. Los guantes blancos cumplían su trabajo
            a al perfección: gesticulaban, disparaban o quedaban de acuerdo con los
            militares; vociferaban, dispersaban grupos o sujetaban aún mas las ame-
            tralladoras. Los soldados ocupaban los edificios y los grandes espacios.
            Se sucedieron los cateos y las detenciones. En una terraza, los líderes se-
            rían desnudados, insultados, vejados. Más tarde serían llevados al Cam-
            po Militar Nº 1. Al terminar de caer la lluvia, ardían algunos pisos del
            edificio Chihuahua...

Sebastián imaginó la desesperación de Gabriel y Martín, las torturas y sus primeras declaraciones antes de que los llevaran a Lecumberri. (...)

Juan García Ponce, Crónica de la intervención, Bruguera, 1982, escriu:

Una matanza convierte cualquier lugar en un basurero, (...)
Los primeros disparos los hicieron nilitares sin uniformes, desde arriba. Después hubo otros muchos salidos de los soldados con uniforme que rodeaban la plaza. No fue una batalla, no se trató de un enfrentamiento entre enemigos. Sólo hubo víctimas y verdugos. Un puro y salvaje afán de sobrevivir y una ciega obediencia o un puro y salvaje afán de aniquilar. (...) Mariana fue alcanzada por alguna de las balas en las piernas. Anselmo la levantó antes de que llegara al suelo. Las balas que lo hirieron en el pecho, en las piernas, tocaron también el cuerpo de Mariana y desfiguraron su cara. Sus cuerpos sin vida se separaron en el piso, yaciendo entre las prendas de vestir, los volantes, las pancartas abandonadas, las bolsas de mujer, los zapatos. Después fueron arrojados junto con otros muchos cadáveres a una de las calles laterales. (...)

Quant de dolor dominat per l’indignació!
Quanta tristor dominada per la ràbia!
Quanta ànsia de pau dominada per la necessitat de venjança!
Quants sentiments contradictoris!
Quanta esperança!
Quanta esperança!








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LO QUE SE HA ROTO... ¡ES LA CANCIÓN!

dimarts, de setembre 18, 2018
 Podríem dir que és el que va succeir amb la mort de León Felipe ara fa 50 anys, el 18 de setembre de 1969. En aquesta data es consolida un trencament. León Felipe havia arribat fins a nosaltres ─al menys els de la meva edat─ gràcies, sobretot a una poesia que arribava de Mèxic i que trobàvem amagada en algunes llibreries ─en el meu cas la Urriza de Lleida─ i més tard en la veu d’alguns cantautors per als que era una font d’inspiració. Era el León Felipe més públic, que havia estat fortament criticat, en uns temps, per Juan Ramón Jiménez o Luis Cernuda. Un altre León Felipe que sí ens havia estat amagat per la censura.
M’interessa, ara, el dels últims temps El que inicia ¡Oh, este viejo y roto violín! (1965) amb aquests dos versos:

¿Qué versos son éstos?
¿Quién ha escrito estos versos!

CON EL VIOLÍN ROTO

¡QUÉ  mal suena este violín!
León Felipe, vas a tener que comprarte otro violín...
─¡A buena hora...! ¡A los 80 años!
¡No vale la pena!
Con este mismo violín roto
voy a tocar para mí mismo
dentro de unos días “Las golondrinas”,
esa canción ¡tan bonita!
que los mexicanos cantan siempre
a los que se van de viaje.
¿Cómo empieza?
¡Adiós...! ¡Adiós...!
Cagh, Cagh..., ¡qué ronco estoy!
En verdad que suena muy mal este violín...
Pero con él tengo que tocar todavía
unas cuantas canciones
que se me olvidaron en mis Obras completas.
No quiero que se queden perdidas
en el barullo de mis papeles inútiles.
Creo que no os van a gustar
pero no tengo otra cosa...
Y no puedo marcharme sin tocarlas
precisamente en este mismo viejo y roto violín.

Al mateix llibre trobem aquesta

CARTA A GABRIEL CELAYA

QUERIDO Celaya:
A mí cuando escribo me entran también
uas ganas inaguantables de decir lo que me pasa...
pero es muy difícil.
A veces lo quiero decir de una manera nerviosa y precipitada...
y me embarullo.
A ti también te pasa igual.
¿Y si se lo contásemos al psiquiatra
o al Arzobispo?
¿Tú crees que ellos podrían ayudarnos?
Ya ves, los poetas sabemos muy pocas cosas
y ellos han estudiado teología
y psicoanàlisis.
(Tú has leído a Freud y a Santo Tomás.)
Se me ocurre otra cosa.
¿Qué te parece si nos vamos a ver al Alcalde
y le decimos que nos eche un bando...
un bando al modo medieval,
con tambor y corneta
y un heraldo que lea en un pergamino muy largo
a todo el Cabildo,
a todo el Municipio,
las cosas que les pasan a Celaya y a León Felipe?
¡Qué se enterase todo el mundo!
¿Qué crees tú que pasaría?
¿No crees tú que se les antojaría a todos hacer lo mismo
y que con nuestra definición de la Poesía
todos querrían decir por medio de un bando municipal
lo que les pasa a ellos también?
No. No tengo fe en este procedimiento.
Es muy difícil decir lo que a uno le pasa.
Si es difícil para nosotros
calcula tú lo que iba a decir un pobre menestral.
Los filósofos que han querido decir
lo que les pasa a ellos,
lo han hecho peor que los poetas.
Es muy difícil decir en alta voz
y claro,
para que se entere todo el mundo,
las cosas que le pasan al Hombre.


En 1969, un any després de la seva mort, surt publicat Rocinante, un recull de poemes que té com a protagonista al cavall del Quixot i en el que juga un paper important el binomi Justícia/Injustícia. Rocinante renilla i en el seu renill desesperat ja intuïm el Gernika.

EL RELINCHO

ROCINANTE...
¿No recuerdas nada de tu infancia?
¡Haz un esfuerzo!... ¡Recuerda!
¡¡Recuerda!!
¿Fuiste alguna vez potro salvaje?
¡¡Recuerda!!
¿Quién te domó?
¿Cómo te hiciste amigo del hombre?
¿Tuviste un maestro duro de látigo y espuela?
¿Cuándo te pusieron el freno?
¿Cómo aprendiste a obedecer?
La palabra “Justicia”
¿no la habías oído unca antes de servir a tu señor?
¿Cuándo vino a ser la palabra “Justicia”
un látigo ─mágico para ti?
Recuerda esto bien: ¿Cuándo la palabra “Justicia”
pronunciada por tu señor
(con aquel modo enfático y vesánico
del Caballero del delirio),
cuándo, cuándo por primera vez
te encabrita eléctricamente
y te hace relinchar
hasta sacudir furiosamente el firmamento
y hacer temblar a las estrellas?
¿Cuándo relinchaste por primera vez
como en el retrato de Picasso?
¿Cuándo fue cuando al conjuro solo
de la papabra “Justicia”
diste aquel
rabioso relincho, Rocinante?
¡Oh, qué relincho!
¿Quién ha relinchado nunca así?
¡España...una vez relinchaste de ese modo!
¿Cuántos años hace?
No sé...Pero bien se me alcanza
 que ya nunca más volverás a relinchar de esa manera.

OTRO RELINCHO

          “El relincho más hermoso del mundo.”

                                              Al Che, que sabía
                                              y nos enseñó cómo
                                               se hacen los héroes.


La gente suele decir,
los americanos,
los norte-americanos suelen decir:
León-felipe es un “Don Quijote”.
No tanto gentlemen, no tanto.
Sostengo al héroe nada más.  
Y sí, puedo decir
y me gusta decir:
que yo soy Rocinante.
No soy el héroe
pero le llevo sobre el magro espinazo de mis huesos...
y le oigo respirar...
y he aprendido a respirar como él...
y a relinchar
y a blasfemar
y a injuriar
Y a maldecir...
¡Oh hi – de putas!
¿Cómo es aquel relincho, americanos?
aquel que empieza:
¡¡Justí i i i i i...cia!
aquí el acento cae sobre la í...
muy agudo y sostenido
como un vibrante y estridente cornetín;
¡¡Justí i i i...cia!!
¡¡Qué bonito relincho!!
Vamos a relinchar ahora todos juntos, americanos...
desde el Capitolio de Washington, ¡fuerte, fuerte, fuerte!
hasta que el relincho llegue a Vietnam
y lo oigan todos los vietnamitas
como el cornetín de la Victoria...
hasta que lo oigan todos los hombres
como el cese de todas las hostilidades del planeta.
¡¡Justí i i i i...cia!!
¡Oh qué hermoso relincho!
The most beautiful neigh of the world.

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EL TESTIMONIO Y SUS LÍMITES

dilluns, de setembre 03, 2018

Al Mario Benedetti, que el 14 de setembre faria 98 anys, se’l coneix sobretot per la seva poesia i no tant per la prosa expressada en novel·la o contes ─encara que és molt important─. Passa quasi desapercebuda la seva faceta de crític, d’intel·lectual preocupat per la cultura llatinoamericana i els seus protagonistes. A aquest aspecte més desconegut és al que vull dedicar aquestes Arrels que intenten mantenir viu el record d’un personatge extraordinari.



“Para una concepción socialista, sinceramente preocupada por lo humano, la cultura es siempre un hecho fundamental, es el trampolín hacia una conciencia revolucionaria, hacia la plenitud del individuo. En cambio, para un régimen integrado a la cosmovisión del imperio, la cultura jamás será un frente prioritario, sino de cuarto o quinto orden.” (De l’Embestida anticultural, 1972)

─Fent un apart, no sé si la Frances Stonor Saunders, autora de La CIA y la guerra fría cultural estaria d’acord amb aquesta darrera afirmació─
Però com la meva intenció no és la d’analitzar l’obra crítica de Benedetti ans donar-la a conèixer, oblido la digressió.
Benedetti no es limita a parlar i escriure d’allò que pensa. Sense ser un home d’acció ─”Hasta ese momento, mi compromiso se había limitado a firmar manifiestos, a algún libro de asunto político (El país de la cola de paja), a la utilización del contorno social y político en obras de ficción (Gracias por el fuego, El cumpleaños de Juan Ángel, algunos cuentos de La muerte y otras sorpresas, poemas aislados en Inventario 70), a artículos periodísticos en el semanario Marcha─.
[...]
Lo cierto fue que en el mes de abril del 71, un núcleo de uruguayos convocó a una asamblea en la que se decidiría la constitución de un movimiento independiente, y su posterior incorporación orgànica al Frente Amplio. Así nació el Movimiento de Independientes “26 de Marzo”. Fui propuesto para integrar el Secretariado Provisorio, y ya en ese instante advertí que mi aceptación podía significar un cambio profundo en mi vida, en mi visión del mundo, en mi comunicación con el prójimo, y no sé cuántas cosas más. Pero acepté. Y verdaderamente esa aquiescencia significó todo aquello y mucho más.(No sé qué pasará manyana, pero en el día en que escribo esto, 4 de noviembre de 1973, soy el único militante del “26” que ha integrado siempre el Secretariado. No piense el desprevenido lector en purgas o conflictos internos. En nuestro caso, el elemento catártico se llama represión. Es la encarnizada, violenta represión la que ha llevado a la cárcel o al exilio a muchos de mis sucesivos compañeros de Secretariado).
Debo aclararar que mi inexperiencia como dirigente (y aun como militante de un grupo político determinado) era total. Sin embargo, contribuyó a que no me sintiera particularmente inhibido el hecho de que varios de mis compañeros de Secretariado, aunque en su mayoría no intelectuales, en lo político eran tan inrxperientes como yo”.

I tot això, com deia més amunt, sense ser un home d’acció.
Interessant és la seva estada a Cuba ─on va viure, amb alguns parèntesis a l’Uruguai, dos anys i mig─ de la que tenim constància en un petit llibre ─Cuaderno cubano Montevideo, 1969─ que és, com diu al pròleg, una “recopilación de emociones y testimonios, de opiniones y estupores”. A l’interior trobem alguna caricatura del cubà David.



BENEDETTI  SUICIDA
               Aparegut a Marcha, el 1er de novembre de 1968

“La verdad es que en Cuba hay tanto y tan estimulante trabajo que uno no tiene tiempo (ni mucho menos ganas) de suicidarse”, declaró a Prensa Latina el escritor uruguayo Mario Benedetti al referirse a los rumores que circularon en su país en el sentido de que se había suicidado.
Mario Benedetti, que trabaja en la Casa de las Américas, señaló que “es la segunda vez en este año que circula en Montevideo la noticia de mi muerte”, y añadió en tono irónico: “Datos de buena fuente me permiten afirmar que se trata de un falso rumor”.
“Confieso, sin embargo ─siguió diciendo Benedetti─ que después de esta segunda sobrevida me siento un poco gato, y en tal caràcter espero sobrevivir por lo menos a otras cinco falsas muertes”.
Más adelante agregó: “En realidad, no alcanzo a imaginar cuáles pueden ser la motivació o el mecanismo que llevan a este reiterado mal agüero; a menos que se trate de un nuevo estilo de crítica literaria”.

També trobem algun poema:

BUENAS NOTICIAS

Llegan de atrás
pero no importa
son nuevas en verdad alentadoras.

Marx se sabía su Shakespeare de memoria
y el Che sentía latir
precisamente en Marx
igual palpitación que en Baudelaire

Qué suerte que esos dos tremendos tipos
capaces de instalar sus desafíos completos
para siempre en nuestras hemerotecas
hayan tenido ganas
y hayan tenido tiempo
de apuntalar su cólera
infinitesimal y gigantesca
con esa cuña de alma
ese rubor tan verosímil esa
fràgil e inexpugnable
barricada.

“En el contexto neocolonialista, el hombre de acción puede ser un caudillo o un militar, un gangster o un gerente de empresa, un domador de fieras o un agente de publicidad, un deportista o un misionero. En la raíz está siempre la búsqueda de un estilo dinámico. Pero allí empieza y acaba el territorio común, ya que por debajo de esos distintos modos de actividad no fluye una convicción cardinal, una misma corriente ética.
[...]
“Frente a semejante hombre de acción, el intelectual va adquiriendo cierta vergonzante fama de contemplador pasivo, de ente estático.
[...]
“Claro que, si por una parte hay hombres de acción que se especializan en la compra y venta de conciencias, por otra, también hay hombres de pensamiento cuya màxima rebeldía frente a los crueles, frente a los canallas, frente a los injustos, consiste en corregirles las faltas de ortografía.
En el ámbito revolucionario, las relaciones entre el hombre de acción y el intelectual, cambian (o por lo menos deberían cambiar) fundamentalmente. Cuando no se produce esa transformación, ello se debe tal vez a que a uno y a otro les es difícil sobreponerse a la recíproca desconfianza heredada de la situación anterior.
[...]
Para usar un delicioso y sugerente término cubano, yo diría que el hombre de acción debe ser el abrecaminos del intelectual y viceversa. O sea que, en el aspecto dinámico de la revolución, el hombre de acción sea una vanguardia para el intelectual, y en el plano del arte, del pensamiento, de la investigación científica, el intelectual sea una vanguardia para el hombre de acción”.
(De Sobre las relaciones entre el hombre de acción y el intelectual, ponència llegida al Congreso Cultural de La Habana, febrer de 1968).



Deixar constància de l’obra de Benedetti no és una tasca senzilla. És molta l’obra i molt diversos els temes als que s’atansa i intentar donar a conèixer una part em provoca la sensació de ser un ocell picotejant, ara aquí i ara allà. Però, per on sigui que obris algun volum, hi ha matèria profitosa.
Fullejo Subdesarrollo y letras de osadía i trobo:

“El subdesarrollo agobia, deteriora, extenúa, entristece; lleva hasta a cuestionar el propio esfuerzo y a dudar de sus logros reales.Lo cierto es que hay que ser muy tozudo y muy generoso para lidiar con el subdesarrollo, para vencerlo en cada jornada, para extraer de él un fehaciente motivo de creación y de vida. Semillero de odios, de resentimientos, de rencores más o menos justificados o vacíos, el subdesarrollo, con toda la injusticia que otros le organizan, puede llegar a corromper la voluntad, a institucionalizar la tristeza, a anestesiar la rebeldía”.

Quan fa crítica literària arriba fins al fons i en algun cas dóna la sensació de que estem en un espectacle de focs d’artifici. Succeix a El recurso del supremo patriarca.

“Antes que nada una aclaración: el título de este trabajo (que obviamente va a tratar de tres novelas: El recurso del método, de Alejo Carpentier; Yo el Supremo, de Augusto Roa Bastos y El otoño del patriarca de Gabriel García Márquez) no es un mero juego de palabras. Por algún extraño azar, estos tres notables narradores apelaron al mismo recurso: narrar la vida de un dictador latinoamericano, ese supremo patriarca que en un caso (el de la obra de Roa Bastos) tiene nombre y apellidos, y en los otros dos es algo así como un ente promedial.
[...]
“Por supuesto, ninguno de los trs novelistas pretende haber descubierto el “recurso”. Quizá algún lector piense automáticamente en el Rey se muere, de Ionesco, pero la verdad es que el óbito de un dictador latinoamericano por lo común tiene más que ver con la crujiente agonía de Franco que con las sutiles postrimerías de un monarca del absurdo.

Aquest brillant estudi acaba marcant les tres novel·les com a obra del poble: “De alguna  manera estas tres novelas han sido escritas por los pueblos, y García Márquez, Carpentier y Roa Bastos solo son los particulares (o más bien las partículas del pueblo) que, al leerlas con su mirada-testigo, las restituyen a la comunidad que les dio origen”.

POEMA DE MARIO BENEDETTI ANTE LA MUERTE DE PINOCHET
Los canallas viven mucho, pero algún día se mueren

Vamos a festejarlo
vengan todos
los inocentes
los damnificados los que gritan de noche
los que sueñan de día
los que sufren el cuerpo
los que alojan fantasmas
los que pisan descalzos
los que blasfeman y arden
los pobres congelados
los que quieren a alguien
los que nunca se olvidan
vamos a festejarlo
vengan todos
el crápula se ha muerto
se acabó el alma negra
el ladrón
el cochino
se acabó para siempre
hurra
que vengan todos
vamos a festejarlo
a no decir
la muerte
siempre lo borra todo
todo lo purifica
cualquier día
la muerte
no borra nada
quedan
siempre las cicatrices
hurra
murió el cretino
vamos a festejarlo
a no llorar de vicio
que lloren sus iguales
y se traguen sus lágrimas
se acabó el monstruo prócer
se acabó para siempre
vamos a festejarlo
a no ponernos tibios
a no creer que éste
es un muerto cualquiera
vamos a festejarlo
a no volvernos flojos
a no olvidar que éste
es un muerto de mierda.


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Miquel Àngel Sòria

Miquel Àngel Sòria és professor i va ser alcalde de Martorelles. Veure el perfil


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